Las obras públicas son indispensables para mejorar las ciudades, pero cuando se eternizan y se convierten en un paisaje permanente delante de un establecimiento comercial, los efectos sobre el negocio pueden ser letales. Esta es la conclusión que se desprende de la última edición del Indicador Comertia, la encuesta mensual que la asociación del comercio catalán elabora entre sus socios para hacer seguimiento del sector. Las cifras que se extraen de ella son especialmente elocuentes. Durante los dos últimos años, la mitad de los asociados de Comertia han tenido que convivir con obras cerca de sus locales. Y de estos, un 89% afirma haber reducido su facturación por causas directamente imputables a estas obras. Prácticamente nueve de cada diez comercios afectados han visto cómo sus ingresos menguaban mientras las excavadoras trabajaban al lado de la puerta.
Esta situación no es un fenómeno puntual ni localizado. Las obras de gran alcance, especialmente las vinculadas a infraestructuras de transporte, tienen una duración que puede medirse en años, y esto es precisamente lo que convierte el problema en estructural. Un comercio puede resistir una obra de dos meses, pero difícilmente puede aguantar dos años con el acceso bloqueado, con el ruido constante y con el polvo como compañía diaria. Ante este escenario, Comertia ha decidido pasar de la queja a la propuesta. La asociación plantea que se establezca una compensación económica para los comercios afectados en caso de que una obra se alargue más de lo previsto. La medida no pretende indemnizar cualquier molestia, sino los incumplimientos de plazos que tantas veces se producen. La propuesta tiene un amplio apoyo entre los socios de la entidad.
Un 87% de los comerciantes encuestados se mostraría de acuerdo con esta fórmula. Se trata de un porcentaje muy elevado que indica hasta qué punto el problema es percibido como grave y como injusto. Ignasi Pietx, presidente de Comertia, asegura que "hacer obras públicas es muy necesario, pero las cosas se tienen que hacer bien". Pietx ha ido más allá en su argumentación y ha señalado que la compensación podría tener, además, un efecto disuasorio positivo. "Si se tuviera que compensar a los comercios por aquellas obras que se alargan más de lo previsto, esto quizás sería un incentivo para que la obra en cuestión acabe puntualmente", ha reflexionado. El presidente de Comertia ha puesto el acento en la dimensión temporal del problema. "Cuando te hacen una obra delante de una tienda, puedes aguantar una temporada, pero no indefinidamente", defiende el dirigente comercial.
Dónde se concentran las obras que más perjudican
El informe también permite identificar dónde se producen las afectaciones más relevantes. La mayoría de las obras que han perjudicado comercios se concentran en el área metropolitana de Barcelona y, de manera especial, en la capital catalana. Entre las actuaciones más destacadas se encuentran las vinculadas a las líneas 8, 9 y 10 del Metro. Estas obras han generado afectaciones en puntos muy concurridos como la plaza de España o las calles Muntaner y Urgell, entre otros. Se trata de zonas con una alta densidad comercial, de modo que el impacto sobre los negocios ha sido proporcionalmente mayor. La concentración de estas obras en Barcelona y su entorno no es casual. Se trata del área con mayor densidad de población y de actividad económica de Catalunya, y también donde se concentran las inversiones en infraestructuras más importantes.
Esto hace que sean precisamente los comerciantes de estas zonas los que más sufren las consecuencias de los calendarios incompletos. Más allá de la cuestión de las obras, el Indicador Comertia también ofrece datos sobre la evolución general de las ventas del sector. En septiembre, las ventas del comercio crecieron un 1,6% en comparación con el mismo mes del año anterior. Se trata de un aumento positivo, pero que supone una desaceleración notable respecto al 5,2% registrado en agosto. Este frenazo no es un fenómeno nuevo. En mayo ya se había producido una caída similar, y posteriormente las ventas se volvieron a recuperar. Esto sugiere que el sector se mueve en un patrón de crecimiento moderado con oscilaciones mensuales, más que en una tendencia lineal.
Por sectores, los que experimentaron un crecimiento más destacado fueron la restauración y la alimentación básica. Se trata de dos actividades que tienen una demanda relativamente estable y que, en momentos de incertidumbre, suelen resistir mejor que otros segmentos más discrecionales. En cuanto al reparto entre empresas, un 66% ha registrado un aumento de ventas respecto a septiembre de 2025, mientras que un 34% las ha disminuido. Esta proporción indica que la mayoría del sector se encuentra en una situación de crecimiento, aunque hay una parte significativa que sigue sufriendo.
