El roce hace el cariño y el roce hace el desamor. Coincidir en el trabajo enamora y coincidir demasiado en el trabajo desenamora. Es muy normal acostarse con un compañero o compañera del lugar de trabajo y también pasa entre famosos. En el cine casi todos los actores se lían con otros intérpretes, De Brangelina a Marc Clotet. En la TV catalana pasa exactamente igual: Arús y Angie, Jair Domínguez y Neus Rossell, Cristina Riba y Artur Peguera... y en Polònia se gustaron Carme Ruscalleda (Agnès Busquets) y el pinche de cocina de Ferran Adrià (Roger de Gràcia). Se casaron, tuvieron un hijo con el nombre más normal de todos los famosos catalanes, el ahora adolescente Pep, y se divorciaron. Ahora viven cada uno por su lado, Agnès Busquets tiene nuevo novio actor y Roger de Gràcia lucha con una enfermedad mental, una fobia social crónica.

La actriz ha concedido una entrevista al pódcast La Ronda perversa producido por Radiofònics donde ha explicado que el momento más duro de su vida fue explicarle a su hijo adolescente que sus padres ya no se quieren lo suficiente para seguir casados. ¿Qué experiencia vital te ha dejado una mancha en el alma que no se va? Agnès Busquets: "El día que le dije a mi hijo que me separaba. He perdido a mi madre, mi padre está jodido, tengo amigas que se han muerto... pero la mancha que no se irá nunca es la cara de mi hijo, la reacción de mi hijo cuando tenía 9 años y le dijimos que nos separábamos. Fue muy bestia, de repente tuvo una reacción muy iracunda, sentado en su cama. Y una vez se calmó, recuerdo su mirada al vacío y vi en aquel niño pequeño y vulnerable una mirada adulta, los ojos adultos de 'ah la vida va de esto'. Compartimos mancha en el alma, ojalá no. En aquel momento buah qué bestia, la vida va por aquí, de repente se te desmonta la familia. Seguimos siendo familia pero toda la vida le han explicado que viviremos juntos y seremos felices... Pues no". Muy duro.


Y cómo se hace eso, qué estrategia usaron para no traumatizar demasiado al niño de 9 años Pep de Gràcia: "Esto lo programamos, hacía mucho tiempo que habíamos decidido separarnos. Convivimos tres meses sin ser pareja, no le dijimos al niño hasta que tuvimos cada uno la vida organizada en su casa. Te aconsejan que lo hagas previo a unas vacaciones, le dijimos antes de las vacaciones de Semana Santa. Entonces le enseñamos la casa donde iría uno de los dos, lo hicimos con cariño, hicimos cosas juntos para mantener el equipo. Los papás no somos novios pero seguimos queriéndote. Lloramos todos mucho, él sentado en su cama. La sensación de truncarle la vida a alguien que tiene menos culpa de aquel jaleo". Vídeo:
Buena estrategia dentro del trauma. Buen consejo para padres con hijo único preadolescente a quien anunciar que vivirá en dos casas con los padres divorciados. El pan nuestro de cada día, pero un pan igual de indigesto. Pobre Pep de Gràcia. Puta la gracia.