Para Freud, la civilización no aumenta la libertad humana, sino que la reduce. Según su teoría, para que una sociedad funcione, con sus normas, leyes, convivencia, los individuos deben limitar sus impulsos, deseos y comportamientos. Con tan de vivir en comunidad, renunciamos a una parte de nuestra libertad individual. Hace miles de años atrás no existían estas leyes hechas para la convivencia. Hablaba de un estado primitivo hipotético. En su estado, cada persona podía actuar según sus deseos o impulsos. No había ninguna moral que dijese si una acción estaba bien o estaba mal. No existía una autoridad que reprimiese conductas. Es cierto que había una libertad total, pero también un gran peligro porque nada estaba regulado.

freud y su mujer
freud y su mujer

La civilización introduce reglas. Te dicen lo que debes hacer y lo que no. Reprime, una persona debe contra sus impulsos. Agresión, sexualidad, impulsos egoístas, deseo de dominio. Hay una autoridad que pone leyes, instituciones y normas sociales. De esta forma se consigue seguridad, estabilidad, cooperación y una cultura. Pero renuncias a la satisfacción inmediata de un deseo.

Un individuo debe ejercer un cierto autocontrol para garantizar la convivencia con los demás 

Pongamos por ejemplo un niño pequeño que siempre suele pedir todo lo que ve y hace cualquier cosa por conseguirlo, aunque tenga que dar pataletas en el suelo hasta agotar la paciencia de los padres. Esa es la libertad absoluta, antes de la civilización.

En una vida adulta no te puedes poner a dar pataletas por algo que no te sale bien. No puedes gritar si te frustras, no puedes golpear cuando te enojas ni tomar lo que te gusta sin permiso. Convivir exige autocontrol y renuncia.

Hablamos de “el malestar en la cultura” de Freud, que sostiene que la civilización es un sistema que contiene y reprime los instintos humanos. La represión es necesaria para la vida en sociedad. Pero esa represión genera tensión, frustración y neurosis. El bienestar de la sociedad requiere el sacrificio del bienestar pleno del individuo. La libertad natural del ser humano desaparece a medida que la civilización progresa.

Hay un conflicto permanente en el ser humano, y es que quiere ser totalmente libre, pero la sociedad tiene unas normas y no le deja del todo. De hecho, necesita que no lo sea para que haya una buena convivencia entre todas las personas.

Sigmund Freud LIFE
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