Lou Andreas-Salomé fue mucho más que un rostro en las biografías de grandes pensadores europeos; fue uno de los espíritus más indómitos del final del siglo XIX, capaz de encender pasiones intelectuales y desafiar las convenciones sociales de su tiempo. Nacida en 1861 en San Petersburgo en una familia culta, Lou se formó en teología y filosofía en Zúrich y pronto se convirtió en una figura que desbordaba curiosidad, ambición y un fuerte deseo de libertad.

lou andreas salome
lou andreas salome

En 1881, acompañada por su madre, se trasladó a Roma, donde empezó a frecuentar círculos literarios y filosóficos. Fue allí donde conoció a Paul Rée, un filósofo con quien entabló una profunda amistad. Rée, impresionado por su inteligencia, le propuso matrimonio, pero Lou, que ya entonces rechazaba la noción convencional de la mujer-esposa, sostuvo que prefería compartir vida y pensamiento sin ataduras tradicionales.

La relación de Lou y Freud era más intelectual 

De esa relación surgió una idea insólita para su tiempo: vivir y estudiar juntos, en lo que Lou describió como una “comuna célibe intelectual”. Rée aceptó sin reservas, y poco después, el proyecto cobró otra dimensión con la llegada de Friedrich Nietzsche. El filósofo alemán, intrigado por los relatos de Rée, se unió al dúo en 1882. Para Nietzsche, Lou fue algo más que una compañera de viaje; quedó profundamente cautivado por su mente y su forma de ver la vida, hasta el punto de pedirle matrimonio en varias ocasiones, propuestas que Lou rechazó reiteradamente.

Así, durante meses, los tres compartieron rutas por Italia, Suiza y posteriormente Alemania, combinando conversaciones filosóficas, paseos y debates sin descanso. La intención era crear un espacio común donde la creación intelectual no se viera constreñida por las normas sociales tradicionales: una vida comunal que mezclara amistad, estudio y libertad personal. Nietzsche llegó a llamar al grupo “la santísima trinidad”, en un guiño cargado de ironía y admiración.

La vida en común no estuvo exenta de tensiones. La relación entre Nietzsche y Rée se resintió por las diferentes expectativas afectivas y filosóficas de cada uno con respecto a Lou, así como por la oposición de la hermana de Nietzsche, Elisabeth, que veía con desdén y recelo la cercanía de su hermano con la pensadora. Finalmente, la vida en esa comuna intelectual llegó a su fin pocos meses después, cuando el trío se separó y retomó caminos distintos.

Aunque la comuna fue efímera, dejó una marca indeleble en la vida de los tres. Lou Andreas-Salomé siguió su propio sendero intelectual, escribió obras filosóficas y, años más tarde, se vincularía con Sigmund Freud, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en practicar el psicoanálisis y estrechar un diálogo profundo con el fundador de esa disciplina.

Este episodio vital de Lou refleja no solo su carácter libre y osado, sino también la complejidad de una mujer que, en pleno XIX, desafió las normas sociales y sentó las bases para pensar la vida intelectual desde otra perspectiva.

lou andreas salome
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