Quim Monzó todavía escribe. Ya no publica libros, ni cuentos, ni novelas, ni su columna de La Vanguardia que fue menguando de días hasta desaparecer. Monzó solo escribe tuits, no a menudo pero cuando lo hace complace a los miles de lectores huérfanos de su mala leche, ironía y obsesivo cuidado con la lengua catalana. Monzó escribe limpio, sin toda aquella parafernalia de adjetivos y adverbios que usan los malos escritores. Y sin hacerse el letrado. Escribe y se le entiende. Es el mejor, pero ya no tiene aquella cita con los lectores que han devorado todos sus libros, incluso aquel tocho llamado Vuitanta-sis contes, aquellas 640 páginas de Quaderns Crema que era una recopilación de relatos cortos ya publicados. Ahora que se ha hablado de un catalán Premio Nobel, Enrique Vila-Matas, se aleja la posibilidad de un Nobel para un escritor que escriba en catalán: Monzó.

El Premio de Honor de las Letras Catalanas y durante años el columnista más leído de Catalunya ahora disfruta de una jubilación tranquila, sin tener que escribir y traducir al castellano él mismo, como hacía, la columna del diario de Godó, que llegó a tener que dejar en el año 2020 por una depresión durante el confinamiento y la pandemia. Ahora hace tuits cuando algo lo motiva. Y esta vez ha sido un tuit de TV3 destacando un momento del programa La selva de Xavier Grasset. Tienen una abogada Meritxell Gabarró, experta en herencias. Siempre hace TV de servicio que en las teles y radios llamen o escriban espectadores haciendo consultas sobre hacer testamento, una gran manía de los catalanes. Son datos oficiales: Catalunya es de mucho el territorio donde más testamentos se redactan y el motivo es muy sencillo: la costumbre. Catalunya tuvo su Derecho sucesorio propio, incluso durante el Franquismo. Ni la dictadura pudo derogar las leyes sucesorias catalanas históricas, aquellas que por ejemplo dicen que la legítima en Catalunya, la parte que es obligatorio dejar a los hijos, es menor que en España: una cuarta parte del patrimonio. En España es más: una tercera parte. En Cataluña son más previsores y testan en vida. TV3 ha querido destacar un comentario un poco banal a la hora de hacer testamento:
🟢 “Al testament, hem de posar nom i cognoms als que volem que siguin els nostres hereus” Meritxell Gabarró, advocada experta en herències. #LaSelva3Cat ▶ https://t.co/4Ye7qlavd5 https://t.co/6zNtQbLrWE
— 3Cat (@som3cat) October 14, 2026
La experta, consultada por un espectador, recomendó citar con nombre y apellidos a los herederos. Evidentemente no es así, todo el mundo puede hacer testamento diciendo simplemente "Mis herederos son mis hijos". Y no habrá ningún problema a la hora de determinar cuáles son los hijos del difunto. Otra cosa es que hagamos heredero a un amigo o un tercero. Aquí obviamente hay que identificarlo. Pero lo que quiere decir la abogada es que citar a los herederos por el nombre y apellidos facilita la sucesión. Si son los padres o los hijos no hace falta; son los que son. Quim Monzó ha hecho un comentario con mala leche e ironía marca de la casa:
@QuimMonzo Merda, jo que tenia previst un joc de pistes, com si fos una gimcana...
— Jofre Llombart Anton (@jofrellombart) October 14, 2026
Buena idea, no se me había ocurrido, dice Monzó ironizando sobre que conviene precisar a quién queremos de herederos. Otro tertuliano de TV3, el periodista Jofre Llombart acepta la ironía y la suscribe: "Mierda, yo que tenía previsto un juego de pistas, como si fuera una gincana...". La abogada dice una boutade: si no identificáis de manera precisa quiénes serán vuestros herederos, tendréis problemas. Sí claro, muchas gracias por el consejo. Monzó ya ha hecho testamento, tiene una mujer y un hijo, Dolors y Bernat, que es árbitro de curling.


En Can Monzó, todo está atado y bien atado. Como la herencia. Tienen hecho el testamento. Son más catalanes que unas alpargatas.