Quim Monzó está jubilado del columnismo y la literatura. Con 73 años ya hace demasiado que no publica ninguna novela ni recopilación de cuentos, enfadado con la piratería, y fue abandonar progresivamente su columna de La Vanguardia, la más leída en lengua catalana en el país, y probablemente también en lengua castellana. Él mismo escribía las dos versiones, sin dejar que nadie manoseara la traducción. Al final el trabajo se le hizo pesado y lo dejó. No aparece mucho en los medios, la última ocasión fue una colaboración en el programa Tot torna de los Òscars Andreu y Dalmau que TV3 inexplicablemente relegó a la web. O explicado por ser figurones de RAC 1, la emisora que derrota cada EGM a la radio de la CCMA. Monzó hizo una aparición hilarante con la foto de un supuesto testículo suyo.




De su vida privada se sabe poco. Los espectadores deEl convidat de TV3 conocieron a su mujer de toda la vida, Dolors, que trabaja en el Ayuntamiento de Barcelona en el Área de Educación, y a su único hijo, Bernat, que entonces tenía 26 años y era periodista deportivo cubriendo partidos de regional. Ahora tiene 40 años y recuerda mucho a su admirado padre, corpulento y a contracorriente. El programa La tarda d'Elisenda Carod entrevistó a Bernat Monzó, con un motivo muy particular, es el primer árbitro catalán de curling, este deporte que consiste en mover con escobas una piedra de 20 kg sobre una pista de hielo hasta encajarla en una diana marcada en el suelo. Es un deporte minoritario porque exige pista de hielo y en Cataluña hay muy pocas. En Barcelona solo había la del Barça y de madrugada para no molestar al hockey hielo que tenía sección en el club. Bernat Monzó es experto y árbitro internacional.
Bernat Monzó, hijo de Quim Monzó y árbitro internacional de curling: ''Entrenábamos a las dos de la madrugada en la pista de hielo del Barça; era la única disponibilidad en todo Barcelona'' https://t.co/9vpoYYFepo
— RAC1 (@rac1) March 4, 2026

V a empezar siendo jugador, después árbitro. "Tiene un conjunto de complejidades que exige la figura de un árbitro. A diferencia del fútbol no persigo jugadores, espero al final de la pista, miras el juego y al final determinas el marcador o resuelves dudas sobre la normativa. Es como un observador estático, como en el tenis. Hay pocas sanciones, el reglamento incluye el espíritu de caballeros, prefieren perder de manera honesta que ganar deshonestamente. La afición es respetuosa y silenciosa" explicaba en la radio. Parecen ajedrez on ice. Ahora en el diario de Godó especifica: "Entrenábamos las dos de la madrugada en el Palacio de Hielo del Barça, era la única disponibilidad en Barcelona, pero como el viejo Skating Club de la calle Roger de Flor, las instalaciones están cerradas". La del Barça desde 2021. Un excéntrico en casa de Monzó. Otro.