La auténtica Estirpe de poder del teatro catalán es la que forman la pareja Emma Vilarasau y Jordi Bosch desde que se conocieron en el Teatre Lliure de Gràcia, se enamoraron, tuvieron dos hijos Marc y Jordi y adquirieron el estatus de patums del teatro catalán. La fama de TV3, eran hermanos en el culebrón más icónico del Penedès, ayudó a hacer el resto. Son siempre cabezas de cartel y llenan las butacas de las plateas catalanas. Han hecho alguna incursión en el cine español, en castellano, pero donde son realmente admirados es en su tierra. Este verano hay otra vez el dúo Vilarassau-Bosch compartiendo escenario, pero no el Bosch padre sino el hijo, Marc Bosch.
Hacen La tortilla, una tragicomedia del autor francés Baptiste Amann en el Teatre Poliorama de Barcelona donde estará hasta el 18 de octubre, con vacaciones de un mes. La acción transcurre durante la comida de celebración de los 65 años del padre de familia, Jordi Boixaderas porque poner a Jordi Bosch habría sido demasiado (o no). Un gesto cotidiano desencadena una discusión generacional en la que los padres creen que las hijas son blandas y, ellas, que el mundo que han heredado es un desastre. Marc Bosch hace de yerno de su madre en la vida real. Han tenido una conversación deliciosa en RAC 1. Vídeo:
Hay una frase de la obra que contiene la pregunta que un hijo no osa nunca hacer a su madre: "¿Tú todavía haces el amor con tu marido?". Es una frase que el personaje de Marc le suelta al personaje de Emma. Cuando lo ensayaron a los dos les dio un ataque de risa. Son cosas que no se preguntan a una madre. Vilarasau está encantada de coincidir con el hijo que tuvo una vocación tardía por la sombra de dos monstruos de la actuación como sus padres: ""Tardé mucho en hacer teatro porque de pequeño era bastante tímido y sentía que mis padres ocupaban un espacio muy grande. Yo siempre era el 'hijo de'. Para distanciarme de esta carga estudié teatro en Londres. De esta manera podía hacer mi camino en el anonimato. Y fue muy bien. Los primeros trabajos de actor los tuve allí".
Y Emma también sufría por un hijo actor: "Es un trabajo difícil, muchos se quedan con la ilusión en el bolsillo. Pensaba, ¿y si no tiene talento? ¿Y si se ha empeñado en hacer esto y es un desastre? ¿Cómo se lo diré? Le insistimos en que tuviera un plan B, porque es un mundo en el que el talento tampoco es garantía de nada. Pero cuando salió de la obra de final de curso en Eòlia y me dijo que había sido la media hora de su vida, pensé, ¡olé!". El plan B es el de ser artista, músico como su otro hijo, Jordi.
Los Bosch-Vilarasau, queda pendiente una obra con los tres actores y el músico poniendo banda sonora.
