Lamine Yamal no tiene problemas de dinero. Este lunes ha recogido el premio al mejor jugador joven del mundo en la Gala de France Football luciendo un reloj que cuesta un cuarto de millón de euros. Es un reloj de la marca suiza de lujo Richard Mille modelo RM 67-01 de correa rosa, como la flor que llevaba en la solapa, y tiene un precio de 240.000 euros. Desde que su estilismo lo elige la hermana de Rosalía, Pilar Vila Tobella, y que su novia es la instagramer Inés García queda claro que Lamine juega en la liga de los futbolistas que parecen estrellas del rock. Es el Messi de la nueva generación. Los culés más mayores cometen la pifia de compararlos, el tímido contra el desinhibido, el familiar contra el de los amigos tarambanas, el del que parece pedir perdón por ser el mejor con quien lo exhibe. No hay uno bueno y uno malo, es la evolución culé, son de generaciones diferentes, 19 años contra 39 años. Ambos los mejores.
Lamine tiene dinero y le gusta ser generoso. Lo primero que hizo cuando fue rico fue arreglar las vidas de sus padres: le compró una casa a su madre, que tiene otro hijo con su segundo marido, y le compró un piso de lujo en Pedralbes a su padre, Mounir Nasraoui, que está a punto de casarse con una chica tan joven como Lamine. La futura madrastra del jugador es de Madagascar y se llama Khristina. Este lunes en la Gala de Londres el futbolista culé ha invitado a su padre para demostrar que no hay tanto distanciamiento como afirman los rumores, pero ha sido más afectuoso con Joan Laporta, otra figura paterna, que con Mounir. En los últimos días el padre del crack culé ha exhibido fotos con su hijo con la excusa de cuidarle los cachorros de perro con los que Inés no puede porque ladran demasiado. El padre ya tiene perro, y mucho tiempo libre, y se ha acercado a su hijo. Mounir volvió al Camp Nou por el Barça-Madrid en la zona de familiares de jugadores donde se saludó afectuosamente con Inés y le cuida los cachorros. La periodista catalana Sílvia Taulés publica en Vanitatis el motivo del distanciamiento entre el padre y el hijo. Y como se sospechaba es una cuestión de dinero y de negocios turbios del padre.
Según el digital madrileño, el problema es que Mounir, que tiene una obsesión con la ropa y a los 40 años exhibe una colección impresionante de ropa juvenil, empezando por las zapatillas, quería comercializar su propia marca de ropa pero con el dinero de su hijo: "Tenía el logo y hasta el diseño de algunas prendas terminados. En enero de este año, Munir Nasraoui, el padre de Lamine Yamal, puso en marcha una marca de ropa que pretendía comercializar por internet. Lo iba a hacer gracias a la ayuda económica que recibe de su hijo, pero se le olvidó un detalle: comentárselo al joven futbolista. Cuando Lamine se enteró en verano de que su padre quería lanzar una marca de ropa y vender por internet aprovechando la fama que el jugador había ganado con su trabajo, hubo cierto desencuentro". La noticia no dice cuál era el nombre de la marca de ropa pero si pretendía que tuviera éxito, no serían zapatillas Nasraoui sino zapatillas Yamal.
El padre de Lamine acaba de mostrar a la revista GQ de moda masculina su impresionante colección de 400 zapatillas, doscientos pares de zapatillas deportivas, algunas vintage de mucho valor, como las Jordan 3 Retro, que dice que no se pueden comparar con ninguna otra. Es un reportaje internacional que abre la puerta del armario de ropa de 15 famosos como Lenny Kravitz. A los 40 años se define como "chef e influencer de Barcelona, 40 años". En realidad su profesión es "padre de Lamine Yamal". El distanciamiento viene de aquí, vive del hijo pero los límites los pone quien paga.
