La noche del 31 de agoto de 1888 todo cambió para el barrio londinense de Whitechapel. Unas horas antes del amanecer, dos trabajadores avanzaron por una calles mal iluminadas hasta que se toparon con el cuerpo sin vida de una mujer que yacía a la entrada de unos establos en Buck’s Row. Se llamaba Mary Ann Nichols, y fue la primera mujer de una serie de crímenes protagonizados por Jack el Destripador.

Mary Ann Nichols vivía sola y en una situación bastante precaria. Siempre se alojaba en casas de caridad, ayuda estatal o dependencias municipales. Tal y como reporta Crime+Investigation, la mujer sufría las dificultades típicas de aquella época. Fue arrestada en varias ocasiones, se dedicaba a la prostitución y participó en algunos altercados callejeros. Tuvo un marido, William Nichols, pero se separaron por problemas con el alcohol y precisamente por esta precariedad económica. En ocasiones vivió en la calle. Llegó a dormir algunos días en la mítica plaza Trafalgar Square.

Mary Ann Nichols
Mary Ann Nichols

Los servicios sociales le consiguieron un trabajo, pero lo perdió a los pocos meses porque robó ropa ajena. El verano que murió dormía en casas comunes y se gastaba el poco dinero que ganaba pidiendo en alcohol. Un par de horas antes de fallecer un hombre la vio deambulando por las calles tambaleándose de lado a lado, no se aguantaba en pie.

Se le atribuyen un mínimo de cinco víctimas a Jack el Destripador 

Los dos trabajadores mencionados fueron los que encontraron en cuerpo de la mujer sin vida frente al portón de unas caballerizas. Según el peritaje, se observaron en su cuerpo cortes profundos en el cuello y el abdomen. El informe forense determinó que la víctima registraba signos de ataque con destreza anatómica. En la zona jamás se había presenciado un ataque tan violento. La población tuvo mucho miedo.

Esta muerte abrió un debate sobre el empobrecimiento, el acceso de las mujeres a recursos básicos y la seguridad en las calles. Las mujeres humildes estaban supeditadas a los peligros urbanos. Había una gran falta de redes para aquellas personas que estaban fuera de los lazos familiares e institucionales.

Era una prueba más de los riesgos y las injusticias a las que se sometían a las mujeres en la capital británica en aquella época.

No hay un número exacto de víctimas a manos de Jack el Destripador, aunque se le atribuyeron un total de cinco mujeres, pero podría haber muchos más.