Marc Giró ha lavado su imagen de la mejor manera: mostrándose como es. La absurda polémica anticatalana en la que se vio sumergido fue una obsesión de Giró por no dejar sola una colaboradora anticatalana de quien nadie recuerda el nombre por querer embarrar en el sintagma "El catalán es una lengua fascista". Toni Soler, antiguo jefe de Giró, ya le aclaró que mentía quien decía aquello y zanjó la polémica. Ahora Giró entra en La Sexta por la doble puerta, la de Pablo Motos y la de Jordi Évole. El primero le da la bienvenida a la empresa grande, Planeta y Atresmedia, y el segundo a la tiendecita pequeña, La Sexta. Lo de Évole le dedicó dos programas a Giró y ambos han hecho muy buena audiencia en España: 9,6% y 10,7%.

Marc Grió con Évole, La Sexta

Marc Giró va al Ritz a tomar el té con pastas y coge el metro en Diagonal con Évole, de los palacios bajo tierra, cuando Giró es más de taxis. Todo por la audiencia, fue solo y no decepcionó. En un momento confiesa su adicción al alcohol: "Lo he contado varias veces, era adicto al alcohol porque está por todas partes. En pandemia cogí el COVID, estuve 20 días hospitalizado y me pasé el mono del alcohol intubado, la sensación era de resaca y dije que nunca más tomaría alcohol. A mí el alcohol me alejaba de la alegría y del dolor, no sabes si estás bien o mal. Era capaz de beber 2 botellas de vino y siete gintonics, igual sí. Está muy socializado. Lo de la droga: entre que la buscas, la consigues, la consumes y la resaca la vida la tienes llena, porque no haces nada más. Y luego disimulas, vas a trabajar. Yo estoy más aburrido porque no bebo nada".

Évole y Giro La 6

Giró ya salió del armario del alcoholismo con otros VIPS como la presentadora Flora Saura, el músico David Carabén de Mishima o el escritor  Daniel Vázquez Sallés  en Sense ficció de TV3: "A mi psiquiatra le decía 'Yo creo que soy alcohólico'. Calculé que he estado 30 años bebiendo como si siempre fuera Navidad. He sufrido este alcoholismo mediterráneo como mucha gente. En Madrid cuando llego estoy colgado como un chorizo y esta múltiple soledad de muchos hace que se encuentren y beban. Acababas a las 6 de la madrugada en un cabaret como Paco Clavel tirado por un escenario. No creo que ahora sea menos sociable que cuando tomaba alcohol. Antes era más sociable de lo que se requiere. La sociedad del ocio y del capitalismo requiere que después de trabajar tienes que socializar, más de lo que se debería, no hay tantas cosas que celebrar y siempre celebramos brindando con alcohol. Socializamos por encima de nuestras posibilidades".

Giró en el metro, La 6

Giró, 51 años, de los cuales 30 bebiendo. Demasiado.