Joaquín Sabina se despidió de los escenarios a finales del año pasado con su gira ‘Hola y adiós’. Sus últimos conciertos en directo, pero eso no quiere decir que deje de cantar ni crear nueva música. De hecho, aunque ahora quiere tener tiempo para él y para los suyos, a los que ha desatendido durante muchos años, según él, continúa volcado en la creación de canciones y podría estar escribiendo sus memorias. No ha corrido tanta suerte el manager que le acompañó durante su época gloriosa. Ahora su representante es su última mujer, con la que comparte su vida desde hace décadas. Como dato curioso, el cantante no tiene teléfono móvil. Si algún amigo o por algún motivo laboral, alguien quiere saber algo de él, debe llamar a Jimena Coronado.

Joaquin Sabina y Jimena Coronado

"Paco Lucena se ha acercado esta mañana al banco y ha comprobado que no tiene dinero. Cero. Es 22 de junio y cobra la pensión de autónomo, 680 euros ($77.500), los 24 de cada mes. Saca un pequeño monedero, abre la cremallera y se lo muestra al periodista. 'Mira, esto es todo: unas cuantas monedas. El poderoso manager Paco Lucena no tiene ni tres euros”, ironiza”.

Joaquín Sabina rompe su relación con su representante por culpa de Isabel Oliart 

"Está en su casa, un piso vetusto en las profundidades del barrio de Aluche, en el sur de Madrid. Las persianas permanecen medio bajadas y las cortinas extendidas. Son las doce de la mañana, ahí fuera luce el sol, pero en esa casa abigarrada reinan las sombras”.

Hoy “vive en la pobreza y en la soledad”, cuentan. Fue su representante durante 22 años. Lucena empezó a trabajar con Sabina en 1978. De ahí hasta el 2.000, cuando el cantante estaba de gira con el disco 19 días y 500 noches. “La compañía de discos no creía en Joaquín triunfando allá", dijo cuando a él se le ocurrió que había que "atacar" el mercado latinoamericano.

"Decían que no iban a entender su argot madrileño. Lo tuve que hacer todo yo, tirando de teléfono y de contactos. El resultado es que desde hace 30 años Joaquín es uno de los artistas más grandes del continente”.

1996 fue el mejor año para ambos, tanto para el artista y como consecuencia para el representante. Se compró un Mercedes y un chalet en una zona exclusiva de Madrid, con Víctor Manuel y Ana Belén como vecinos. “Nuestra relación no iba bien. Joaquín suspendía muchos conciertos porque siempre estaba malo, sentíamos el desgaste, nos gritábamos…”, comentó.

Terminaron su relación en 1998. “Pero a los dos meses me llama Isabel Oliart, madre de las dos hijas del músico, y me ruega que vaya a recoger a Joaquín a Buenos Aires porque se había peleado con Fito Páez", con quien estaba grabando el disco Enemigos íntimos. “Realmente a mí quien me echa es Isabel Oliart, que se ocupa de llevar su administración. Yo le sobraba porque quería llevarlo todo ella”, declaró el ex manager.

Paco Lucena