El Barça debuta este miércoles en la Champions 2026-2027 en partido en el Camp Nou ante el Feyenoord holandés. Los de Hansi Flick, que han empezado la temporada a velocidad de crucero, con un juego descomunal, goleando a diestro y siniestro a los rivales en la Liga, esperan que este año sí, este sea el año que vuelvan a alzar una orejona después de la última conseguida en 2015. El sueño húmedo de los culés. Y la verdad es que la cosa pinta bien. Los fichajes han caído de pie en el vestuario, como Gordon, Rodri o Adeyemi. Y a pesar de los temores que había con el 'No' del Atlético a vender a Julián Álvarez, la verdad es que no se está notando a faltar que el Barça esté jugando sin un delantero puro. Porque Flick se ha sacado del sombrero una solución: poner a Raphinha de 9... Y lo que está haciendo el brasileño es escandaloso: presiona, marca goles (pichichi de la Liga con 6) y hace de líder en el campo y en el vestuario, luciendo orgulloso el brazalete de capitán esta temporada.
Que Raphinha esté sublime, o que Fermín y Lamine también estén marcando goles con facilidad, que el equipo lleve 17 goles en cuatro jornadas, no es obstáculo para que los culés echen de menos a un jugador que lo dio todo vestido de blaugrana, que cuando estuvo aquí nos enamoró con su actitud, que es uno de los killers más históricos de Europa y a quien le caían los goles. No... No hablamos de Ferran Torres. Adiós, gracias por todo y que le vaya bien en el PSG. Hablamos del gran Robert Lewandowski. El delantero polaco, desde que llegó al Barça, se metió a los culés en el bolsillo, y aunque ya no estaba para ser delantero titularísimo del equipo y jugarlo todo, por su edad, siempre demostró compromiso, talento y amor hacia los colores del club blaugrana.
Un mito del fútbol, y un mito del barcelonismo. Un Lewandowski que marcó 120 goles en cuatro temporadas en el Barça y que ahora se ha marchado a Estados Unidos, al Chicago Fire de la Major League Soccer, donde se las verá con el Inter de Miami de Messi o Suárez. Evidentemente, en la ciudad de Illinois ha ido con su adorable familia, su mujer Anna y sus dos hijas de 9 y 6 años. Una familia preciosa, que se quiere, que se adora. El amor que tiene el polaco por sus hijas y su mujer es incondicional.
Él y Anna forman una pareja maravillosa, y no paran de dedicarse gestos bonitos, de tener detalles el uno al otro, en privado y públicamente. Como ahora. Porque Anna acaba de celebrar su cumpleaños, ha soplado 38 velas. Hace pocos días fue él quien llegaba a esta cifra, y ahora le ha tocado el turno a Anna. Una celebración que ha tenido la guinda del pastel con la sorpresa que le ha hecho su amado a muchos metros de altura, desde un rascacielos. Globos gigantes de colores, muchos ramos de flores y un skyline de postal. El mejor marco para sorprender y emocionar a su mujer, radiante.
Aparte del gesto, aparte del regalo, Robert Lewandowski se ha metido a todos los fans en el bolsillo con las sentidas palabras que le ha dedicado a su amada en una fecha tan señalada como esta. Unas palabras del corazón, preciosas, donde le dice cosas como que "¡Muchas felicidades a mi amor! Gracias por cada momento que compartimos, por tu sonrisa, por tu fuerza y por hacer que nuestro mundo sea más bonito cada día. Eres una mujer increíble, una madre maravillosa y mi mayor apoyo. Deseo que todos tus sueños, grandes y pequeños, se hagan realidad con facilidad y que tu energía y pasión no se apaguen nunca. ¡Sé siempre así de feliz! ¡Te quiero más de lo que las palabras pueden expresar!"...
Nos sumamos a las felicitaciones. Robert y Anna, maravillosos.
