Para los que tenemos en l'Empordà uno de nuestros rincones del mundo preferidos, El Foraster de este lunes ha sido una delicia. Y para los que no, también, a juzgar por el brutal 28,5 % de share y los 472.000 espectadores que consiguió el bueno de Quim Masferrer en su visita a Begur. Allí, en este lugar paradisíaco, rodeado de mar y de vistas espectaculares, como siempre, lo que más nos ha conmovido a los espectadores, a pesar de la belleza de las imágenes, no ha sido esta salida del sol brutal desde la playa de la 'Illa Roja', que también, sino la buena gente y las conmovedoras historias de vida que se ha encontrado.

Quim Masferrer, impresionado en Begur en 'El Foraster' 3Cat
Quim Masferrer, ante una salida del sol espectacular en Begur en 'El Foraster 3Cat

Como siempre, una combinación perfecta entre momentos emotivos, de los que te hacen saltar la lagrimita, y momentos donde te meas de risa, o, directamente, donde te meas, literalmente. Como una de las sirenas que conoció Quim, de un grupo de amigos que cada día del año se bañan en el mar, por mucho que el agua esté fría y a 12 grados. Un baño reparador, a pesar de nadar entre medusas y entre meados calentitos...

O un vecino orgulloso de unas "escalitas de colores", unos escalones pintados, que para él, están al mismo nivel de importancia turística que la Sagrada Familia...

O el último pescador de Sa Tuna, que está hasta lo que no suena de los turistas que llenan la playa en verano y le revuelven los utensilios o suben a su barquita... O quizás no...:

Aunque sin duda, uno de los momentos más sentidos no tuvo lugar ni sobre ninguna barquita, ni en ninguna escalera turística ni nadando en una de las preciosas calas de Begur. El momento más sobrecogedor fue escuchando a una pareja que estaba sentada en un banco y que hace poco que se han jubilado (él hace más tiempo que ella), Rogeli y Rosa, un maestro y una bibliotecaria, que nos han emocionado. Si no sabéis qué significa sentir pasión por tu trabajo, escuchad a esta pareja. Rosa, 37 años en la Biblioteca, no podía contener las lágrimas después de jubilarse hace poco: "No todo el mundo puede decir cuando se retira que ha disfrutado del trabajo que deja. Es como dejar ir a un hijo...", dice con la voz quebrada. Reconoce que "no puedo subir (a la biblioteca), me cuesta mucho. Me sentaría a trabajar. He visto crecer niños, los he visto ser padres, sus hijos... Es como ser abuelos varias veces... Ese contacto con los niños, con la gente... ¡Uf! Lo echo un poco de menos", dice con lágrimas en los ojos

Quim Masferrer, con Rogeli y Rosa de Begur en 'El Foraster' 3Cat
La bibliotecaria de Begur, Rosa, emocionada en 'El Foraster' 3Cat
Emoción con 'El Foraster' en Begur 3Cat

"El contacto con los niños es lo más bonito que hay", dicen Rosa y Rogeli. "Los críos te escuchan, y te escuchan con una ilusión en los ojos. También aprendes mucho de ellos. Ante mí he tenido los mejores maestros de mi vida, que han sido los alumnos. Aprendes que siempre tienes que llevar un niño dentro de ti. Tienes que ser un niño. La inocencia es tan bonita... Y la perdemos", dicen nostálgicos ambos. Una lección de vida, de cómo no debemos dejar nunca de sentirnos niños, de cómo amar nuestro trabajo. Quim nos ha explicado también que tradicionalmente, los pueblos vecinos, para referirse a los habitantes de Begur, han utilizado un apelativo satírico, para burlarse de ellos: 'bacanards', que vendría a ser una palabra que significa tonto o corto de entendederas... Y ellos, tan orgullosos. Como dice El Foraster, "a ver si 'bacanard' va a ser eso: no perder la curiosidad, no perder la inocencia... ¿Sabéis qué os digo?... ¡Larga vida a los bacanards!". Lo suscribimos. Viva los bacanards, viva Begur y viva El Foraster.