Hace años que el Real Madrid tentaba a Kilian Mbappé, era su jugador estrella después de despedirse de Cristiano Ronaldo. Las negociaciones no funcionaron hasta que llegó el momento de abandonar el PSG. Por fin pudo fichar por el equipo de sus sueños, sin trabas. Aunque integrarse en el equipo no fue sencillo, ya se ha convertido en uno más.
En el terreno de juego se le conoce bien, pero respecto a su vida personal e íntima, el galo siempre ha sido muy reservado. Pocos datos se conocen de su infancia o adolescencia.
Sus padres ya estaban relacionados con el deporte. Wilfried Mbappé, un exfutbolista y entrenador de origen camerunés y nigeriano, y Fayza Lamari, una argelina que destacó como jugadora de balonmano durante su juventud y después en el mundo de la abogacía.
Kylian Mbappé luchó por mejorar la calidad de su barrio
El padre del futbolista llegó a Francia como refugiado y en el AS Bondy en 1990 conoció a su mujer. Formaron una familia en el suburbio de Bondy, a unos 10 kilómetros del centro de París. No era el mejor barrio, en las calles había violencia y Mbappé se apartó de ese ambiente dedicándose al deporte. Desde hace décadas, el barrio parisino es uno de los más pobres y conflictivos de París. Hay mucha inmigración y peleas. En sus calles puede encontrarse personas sin techo, en exclusión social, drogadictas y alcohólicas. “Un niño no tiene que ver muertos por la calle”, dicen haciendo referencia a las personas que fallecen en medio de la calle por sobredosis. Suerte con la música y el deporte escapó de ese ambiente, aunque tenía que verlo diariamente, creció con ello. Dista mucho de los lujos que ahora posee.
Desde bien pequeño Mbappé soñaba con ser como Cristiano Ronaldo. Cuando era un niño estudió flauta en el conservatorio. Fue su maestra Céline Bognini la que le transmitió esta pasión por la música.
El deporte, y en especial el fútbol, es una de las grandes pasiones de la familia Mbappé. Normal, siendo el patriarca también futbolista y posteriormente entrenador del AS Bondy. Todos sus hijos se han dedicado al fútbol.
Mbappé, por su parte, solicitó buscar otras formas de manifestarse. “La violencia no resuelve nada, y menos cuando se vuelve inevitable e incansablemente contra quienes la expresan, sus familias, seres queridos y vecinos. Son sus bienes los que están destruyendo, sus barrios, sus ciudades, sus lugares de plenitud y proximidad”, expresó.
“Hay otras formas pacíficas y constructivas de expresarse. En ello deben concentrarse nuestras energías y nuestras reflexiones. El tiempo de la violencia debe terminar para dejar paso al del duelo, el diálogo y la reconstrucción”, concluyó.
