Ya lo dijo Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina agradecerá esta nueva etapa de su vida porque se podrá dedicar a otras aficiones, como pintar y escribir. De hecho, ya podría estar preparando sus memorias, un libro con el que despedirse de toda su carrera artística. A finales del año pasado, el de Úbeda se subió por última vez a los escenarios con su gira ‘Hola y adiós’, lo hizo en Madrid, la ciudad a la que le agradece su buena acogida. Ya son 76 años, y aunque no piensa abandonar la música, el artista tenía claro que había llegado el final. Las giras se hacían cuesta arriba, demasiado cansadas y odiaba pasarse tantos meses fuera de casa. Por culpa de esos conciertos se perdió momentos muy importantes en la vida de sus dos hijos. Confiesa que no ha sido buen padre, tampoco un buen marido ni tan siquiera un buen amante, se jubila para enmendar sus errores. No quiere ser también un mal abuelo.

“Estoy viviendo unas horas... y lo que van a ser unos días, unos meses y unos años que no había vivido en mi vida; es decir, sin agenda, sin compromisos, sin nada que hacer... Volviendo a dedicarle tiempo a mis amigos y a mis amores, que estaban muy abandonados”, reconocía ante la mirada de Carlos del Amor.
Joaquín Sabina tiene intenciones de instalarse en Cádiz
“Tengo pensado hacer un último disco que no tiene ni título, ni plan, ni nada, pero sí lo haré, sí. Estoy todavía en un momento de transición de disfrutar de no tener nada que hacer. Creo que lo estoy atrasando para cuando pasen las Navidades. Cuando pasen las Navidades sí quiero ponerme a escribir, a grabar y, si es posible, mi última afición es pintar y también me apetece", sentenciaba sobre sus planes.
Joaquín Sabina pasa más tiempo en Cádiz que en Madrid. En Rota, un pequeño municipio, ha encontrado la paz y tranquilidad necesaria, donde la vida va mucho más despacio. El artista compró una vivienda en esta localidad pensando precisamente en su jubilación, que llegaría tarde o temprano. Cuando terminaba una gira pasaba unas semanas allí para desconectar y conectar consigo mismo. Su idea es instalarse de forma oficial en la ciudad gaditana.
Allí, a pocos metros de la playa de la Costilla y la playa de la Ballena, es donde se siente a admirar la belleza de la naturaleza, coge el lienzo y empieza a dibujar los primeros trazos de sus obras de arte.
