La vida de Joan García ha dado un giro considerable en muy poco tiempo. Y es que no todos los días se pasa de un entorno tranquilo y casi anónimo a vivir en una de las zonas más exclusivas del área metropolitana de Barcelona. El portero del Barça ya no es solo una de las grandes figuras del mundo bajo palos, también empieza a notar lo que significa jugar en el club más mediático del país incluso cuando está en casa.

Porque Joan ha cambiado de aires, y de qué manera. Ha dejado atrás la discreción absoluta para instalarse en un barrio donde la privacidad se paga cara, pero se cuida al detalle. Un movimiento lógico, práctico y, sobre todo, muy propio de los jugadores del Barça.

De Sallent a Ciudad Diagonal

Sallent de Llobregat fue el punto de partida de Joan García. Un municipio pequeño, de poco más de 6.900 habitantes, donde todo es más cercano y donde crecer como futbolista era todavía un sueño lejano. Allí empezó todo, antes de que el fútbol le obligara a hacer las maletas y buscar oportunidades cerca de Barcelona.

Joan Garcia escalfament Barça Europa Press
Joan Garcia escalfament Barça Europa Press

Primero fue Badalona, durante su etapa de formación, y después el centro de Barcelona cuando el primer equipo llamó a la puerta. Ahora, con el Barça ya en el currículum, el siguiente paso estaba claro, mudarse a Ciudad Diagonal, en Esplugues de Llobregat. Una zona tranquila, lujosa, con vistas privilegiadas y a apenas diez minutos de Barcelona. Un lugar donde viven otros jugadores del Barça, músicos conocidos como Estopa y perfiles que buscan calma, discreción y comodidad sin renunciar a la ciudad.

Cerca de la Ciudad Deportiva

La elección no es casual. Vivir en Esplugues le permite a Joan estar a un paso de la Ciutat Esportiva Joan Gamper, algo clave para un futbolista que empieza a asentarse en la élite. Menos trayectos, menos estrés y más tiempo para centrarse en lo importante: rendir bajo palos. Eso sí, hay algo que ha cambiado radicalmente. Aquellos paseos tranquilos por centros comerciales, donde pasaba desapercibido, ya son historia. El escudo del Barça y la exposición mediática está a otro nivel.

Quienes le conocen, sin embargo, coinciden en que no ha cambiado nada. Sigue siendo cercano, educado y con una sonrisa siempre preparada. Dicen que no sabe decir que no, que la fama no le interesa lo más mínimo y que su prioridad sigue siendo la de siempre. Así pues, Joan García ha cambiado de barrio, de rutinas y de escenario, pero no de personalidad. El portero del Barça ya vive en una zona de lujo, sí, pero con los pies firmemente anclados en el suelo.