La WAG más famosa del mundo ha sido sin ningún tipo de dudas Shakira, porque era la única mujer de futbolista que era más famosa, rica y admirada que la estrella del fútbol con quien convivía, Gerard Piqué. Lo más habitual es que las mujeres de futbolistas sean celebrities por ser eso: mujer de futbolista. Antonella Roccuzzo es fabulosa, admirada, querida, pero no lo sería si no fuera la madre de los hijos de Leo Messi. Y Georgina Rodríguez tiene gracia, fotogénica, sabe vender una imagen popular de dependienta de tienda que alcanza el Olimpo enamorando a Cristiano Ronaldo, o al menos pariendo una parte de sus hijos; los otros los tuvo por vientre de alquiler. El caso es que Georgina ha hecho fortuna en redes, donde tiene 72 millones de followers (Shakira tiene 100 millones) y una serie propia en Netflix. Si vende una imagen, es sobre todo la de la frivolidad.
La chica de Jaca ahora vive en Riad, donde su marido juega en la liga saudita, pero ha visitado Madrid con algunos de sus hijos, sin CR7, y ha visitado el rincón más connotado de todo Madrid: el Valle de los Caídos. Y no solo por ver cómo un mausoleo franquista se construyó sobre los vencidos de la Guerra Civil sino para asistir a la misa franquista y escribir: "La misa más bonita a la que he asistido" con los emoticonos de un ala de ángel, las manos rezando y un corazón blanco, madridista. Es frívola hasta decir basta:
En las redes, no hace falta decirlo, se burlan de ella por madridista, franquista, frívola o ignorante. ¿Sabe que no es un lugar neutro ni una misa neutra? No.
Hay más antifranquistas insultándola que franquistas alabándola. Por suerte ya no se encuentra la momia de Franco enterrada. Así que siempre podrá decir que ha ido por la cruz gigante. O como dicen algunos para casarse con Cristiano. Viven en pecado, sin pasar por el altar. A Georgina le debe gustar Franco pero a Franco no le gustaría Georgina.
