La experiencia es un grado, eso lo saben bien los más mayores. Son los únicos que puedan dar consejos a los más jóvenes, y es que en su momento ellos ya se cayeron con esa piedra. Pero, hay otro refrán que dice que a base de golpes aprende la gente. Cuando alguien lo tiene todo, es complicado que vea cuáles son sus verdaderas necesidades. Tiene mucho ruido alrededor y no se centra en lo realmente importante. En cambio, cuando lo pierde todo, empieza a ver las nuevas oportunidades. “Tienes que estar dispuesto a perderlo todo si quieres conseguir algo muy grande”, dice Francesc Miralles.
Se pierden cosas materiales, pero también más profundas, como pueden ser los amigos. Mientras una persona es rica, tiene muchas personas a su alrededor, sin embargo, cuando se queda sin dinero solo hay unos pocos, esos son los que tiene que valorar de verdad. Cuando no tienes nada, lo esencial queda al descubierto, entonces te importan otras cosas de la vida.
Perderlo todo hace que veas las prioridades y hasta donde puedes llegar
Francesc Miralles habla precisamente de eso. “El granero se ha quemado, por fin puedo ver la luna”. Para que las personas vean sus verdaderas prioridades tienen que perderlo todo. “Hay personas que necesitan perderlo todo para darse cuenta de que gran parte de ese todo no lo necesitaban y que ahora pueden ver de manera muy clara cuáles son las prioridades”.
Pone de ejemplo a la artista Frida Kahlo, que necesitó prácticamente perder la vida para ver que realmente lo único que necesitaba era crear arte. Steve Jobs vio la luz cuando le despidieron de la empresa. “Hay veces que necesitamos tocar fondo para descubrir nuestras capacidades, talentos, potencialidades”, señala el autor. “Una vida normal, sin grandes sustos ni oscilaciones, tiene como peaje que muchos dones van a quedar ocultos”.
Según el experto, no quiere que eso se vea como una derrota, sino como una oportunidad para reconstruirse uno mismo. “En un caso de crisis o de necesidad imperiosa de cambio de rumbo hay que eliminar lo que ya no sirve”, dice, para comenzar. “Para que el proceso se pueda completar, hay que tener por lo menos una ilusión. Está muy bien querer cambiar tras perderlo todo, pero si no hay ganas... Todo comienza con un ejercicio de imaginación y esfuerzo. Saber hasta qué punto quieres construir eso que existe en tu cabeza es esencial”.
