Si la popularidad de un famoso se mide por los followers Cristina Pedroche es la presentadora más popular con 3 millones de seguidores en Instagram. Ya hace un par de años que sus Campanadas en Antena 3 no son las más vistas, desde que TVE triunfa la noche más importante del año, la del 31-D. Algunos rumores apuntan que Pedroche ya no hará más la noche del treinta y uno y que toca un cambio. En Atresmedia no saben muy bien qué hacer con ella, no le dan programas, un concursito para que no proteste pero sin continuidad y una sección de leer chistes de guion como todo el mundo en Zapeando de La Sexta. No es mucho. Se gana mejor la vida haciendo anuncios en Instagram, que va combinando con fotos personales. La última ha llamado la atención porque cuelga una imagen tierna con sus dos hijos de uno y dos años, Isai y Laia:

Las foto viene acompañada de una reflexión que cualquier padre o madre podría firmar: "Estoy exactamente donde quiero estar.❤️❤️❤️Me estaré perdiendo cosas, sí, puede que no descanse bien, sí…pero esto me lo voy a llevar para toda la vida". Los padres y madres primerizos, o los que tienen dos pero pequeños, coinciden en la esclavitud que supone dedicarse a tiempo total, o a tiempo aprcial combionándolo con un trabajo remunerado. Y que contado y debatido vale la pena, a pesar de las renuncias. -Lo que suma es infinitamente superior a lo que resta. ¿Energía? Ya dormiremos. ¿Otras actividades? Ya las haremos. ¿Observar un bebé o comprobar cómo interactúan dos hermanos pequeños? No pasará nunca más que ahora. Gaudieix como lo hacen todos los padres que se detienen a pensar. Es la mejor sensación del mundo.

Dos hijos sanos, la niña con pijama de Frozen y el niño frotando la barriga de la madre. La niña de nombre catalán, Laia, y el niño de nombre vasco Isai. Lo más curioso es que la madrileña de Vallecas buscó nombres en Internet y creía que Laia, el diminutivo de Eulalia en Cataluña, era euskera. Un despiste que vale un nombre catalán muy bonito. El detalle de calidad de verdad no está en el nombre de pila sino en elorden de los apellidos. La Pedroche pactó con el padre de las criaturas, el chef Dabiz Muñoz, que el primer apellido de los dos hijos sea el de la madre, como un gesto de igualdad, cargado de simbolismo. Actualmente es una minoría que invierte el orden tradicional de los apellidos, un 0,5% de los bebés se registran primero con el apellido materno y segundo el paterno. Pedroche forma parte de esta fabulosa minoría. Dice mucho de ella y de él. Sobre todo de la seguridad que muestran.

El criterio puede ser múltiple, el apellido materno es más bonito, menos usual, el padre se llama García o el apellido materno se perderá porque es hija única... O simplemente porque pactan: tú pones los nombres de pila y yo decido el orden de los apellidos. Cabe advertir que no se puede alternar entre diferentes hijos de la misma pareja. Lo que se decide por el primogénito vale para sus futuros hermanos. Inscribirla como Laia Pedroche Muñoz hacía que su hermano se llamara Isai Pedroche Muñoz. Y todos contentos, los Pedroches.