Catalunya es un país pequeño que se enorgullece de exhibir genios mundiales. Hay profesionales que se han convertido en iconos, con Rosalía y Lamine Yamal como ejemplos transversales. Como reciben el foco también soportan críticas, que normalmente vienen de los celos madridistas, de la envidia artística o del anticatalanismo. Pedrerol contra Lamine, Estrella Morente contra Rosalía o, ahora, Antonio Baños contra Ferran Adrià. El tuit que acaba de tuitear este famoso tertuliano, escritor, periodista y exdiputado indepe es un rara avis, atacando a uno de aquellos genios que concitan unanimidad: Ferran Adrià. Nadie le niega a este cocinero de L'Hospitalet su condición de eminencia de la gastronomía, cuando cocinaba en El Bulli y ahora que se dedica a la difusión de sus conocimientos. Pero Antonio Baños discrepa de Ferran Adrià, a quien considera un "tòtil" ('tonto') y, sobre todo, discrepa de la unanimidad que admira a Adrià y a la alta gastronomía, que Baños califica de "gastromandanga".

Antonio Baños / Foto: Montse Giralt
Adrià presenta el libro 'Plan Genhesis' / EFE

Con ocasión de la presentación de su libro Plan Genhesis, donde aborda la gestión empresarial de los restaurantes, Ferran Adrià ha sido recibido por el president de la Generalitat Salvador Illa, que ha hecho un tuit saludando al chef catalán. Esta conjunción de Illa y Adrià ha despertado la furia de Antonio Baños, que ha querido nadar a contracorriente y desmarcarse de la genialidad de Adrià con un tuit muy contundente, quizás demasiado incluso para los estándares de Baños: "De un escritor puedo leer su libro, incluso gratis en la biblioteca. De un cineasta puedo ir a la filmoteca, artista a la galería o museo. Pero flipo con la gastromandanga. Nadie ha probado ni olido nunca lo que ha hecho este tonto pero estamos obligados a adorarlo".

Lo que se intuye es una crítica de clase, acusando a Adrià y, sobre todo, a los que le admiran de ser clasistas, porque solo una pequeña parte de la sociedad se podía permitir comer en su restaurante, por el precio. Si convenimos en que hay genios en fútbol, puedes ir al bar a ver un partido del Barça, o puedes escuchar a Rosalía gratis en YouTube. Baños recuerda que puede leer libros de escritores geniales gratis en la biblioteca o ir a un museo, también gratis ciertos días, a disfrutar de obras de arte, pero del genio Adrià pocos probaron su cocina en primera persona. Esto es cierto, es una genialidad que no se experimenta en primera persona sino por persona interpuesta: la cocina de Adrià la probaron algunos. Pero estos decidieron por unanimidad que era el mejor. Baños no comulga con ello, nunca comió en El Bulli y no se explica que se tenga que adorar a alguien accesible solo para cierta élite. Es una visión iconoclasta que se convierte en noticia por insólita.

Ferran Adrià impartiendo una masterclass, ayer / EFE

Baños no hace la crítica por catalanofobia ni por ideología política, sino como una muestra de su lucha de clases. Un obrero, dice, no puede admirar a un cocinero de 300 euros el menú. Para la posteridad queda que le llame tòtil. Literalmente: "persona boba, encantada, corta de entendimiento".