Una de las series nocturnas de TV3 más exitosas fue Ventdeplà, probablemente porque bebía de las mismas fuentes que el culebrón del mediodía, el autor era Benet i Jornet, la protagonista Emma Vilarasau post-Nissaga y las tramas eran costumbristas. No como ahora que TV3 solo llena las noches de series juveniles, Las de hockey, Merlí, Yo nunca nunca, La última noche del karaoke, Moebius. Todas parecen la misma. Ventdelplà transcurría en un pueblo imaginario, en realidad Breda, donde los protagonistas eran el del bar, la del súper o la médica del pueblo. Y la del súper la hacía Imma Colomer, una de las veteranas de TV3. Era de las que salió en los inicios de la cadena haciendo el Digui digui, el curso para aprender catalán. Después de Ventdelplà no ha hecho nada más. Antes fue protagonista del culebrón Laberinto de sombras como la madre de David Selvas. ¿Por qué no ha hecho más tele? No es el caso de Vilarasau, que le decían que salía demasiado en TV3, sino por una enfermedad neurológica.

Imma Colomer, TV3

El trastorno neurológico que padece desde hace más de 15 años se llama temblor esencial, TE, y no Parkinson, no le impide en absoluto hacer una vida normal y actuar. Dijo a El País:. “Mucha gente lo tiene en las manos, yo en la cabeza y en los labios. No se me nota cuando hablo. Es un trastorno que te hace la vida más difícil y que, como no te mueres de eso, no hay una urgencia por investigarlo y tratarlo. Se prefiere, y lo entiendo, luchar contra enfermedades mortales como la ELA o el cáncer”. Colomer recuerda que entre los que tienen TE está Xavier Trias y que también lo tuvo Katherine Hepburn. “Es en parte genético y en parte emocional. A mí el de la boca me empezó al ver morir a mi madre”. La actriz dice que ella ha desestimado medicarse porque los efectos secundarios (alteración del equilibrio y la memoria, sueño) son especialmente perjudiciales para su profesión “y no me los quiero ni me los puedo permitir”. Se muestra resignada: “Teniendo en cuenta todo lo que a uno le puede pasar, pues mira. Pero a veces cuando me veo, lloro”. No le impide hacer teatro y ahora con 80 años está haciendo una obra de teatro en el Lliure. Ha hablado de ello en RAC1 en Via Lliure de Xavi Bundó.

Imma Colomer TV3

Es una enfermedad que hace que la cabeza se le mueva involuntariamente. Le diagnosticaron después de acabar Ventdelplà y desde entonces solo en el teatro. "No me gusta verme. Las cámaras no te cogen con el aprecio que te deberían coger. En cambio hago teatro, poder estar en el escenario, con compañeros, y explicar una historia es mi vocación. Es una inyección de energía". No hace tele porque la cámara coge planos de cerca y se ve demasiado que mueve la cabeza como un tic. En los escenarios es más imperceptible desde platea. Confiesa que no se jubilará nunca del trabajo de actriz, como tantas otras grandes, como Montserrat Carulla, que hicieron papeles hasta poco antes de morir, ya mayores.Un ejemplo para todo el gremio. Una de las damas del teatro catalán.