"Tocará Stoichkov, parará Bakero y picará Koeman". ¿Qué culé no recuerda esta mítica frase, pronunciada por Joaquim Ma Puyal, segundos antes de que Ronald Koeman marcara el gol más importante de la historia del Barça? El gol de la primera Copa de Europa del Barça. Aquel gol en la prórroga de la final de la Copa de Europa entre el Barça y la Sampdoria. Wembley, 20 de mayo de 1992. Un día inolvidable:
Un día que todos los culés tenemos conciencia de dónde estábamos, con quién lo veíamos y cómo enloquecimos cuando el holandés marcó aquel gol de falta a Pagliuca que significó la primera orejuda en las vitrinas azulgrana. Algunos, unos cuantos afortunados, tuvieron la suerte de estar in situ en el estadio que para siempre más, se convirtió en un templo de peregrinación obligada para todos los culés: el mítico estadio de Wembley. Entre 25.000 y 30.000 aficionados del Barça en las gradas del estadio inglés, apoyando a su equipo. Y entre ellos, Carles Francino... Aunque por los pelos...

Él mismo lo ha explicado en una sección maravillosa que servidor tiene puesta en la agenda de cada semana, la que hace cada semana el periodista de Reus en el programa Morning Box de Los 40 Classic, con Javier Penedo y Andrea Sánchez. Un espacio donde el director y presentador de La Ventana de la Cadena SER comparte recuerdos de su pasado, experiencias de vida curiosas, ligadas a una canción determinada. Y ahora ha tocado hablar de un tema que le remite a aquel 20 de mayo de 1992 marcado a fuego por los culés... Por los de toda la vida y por los que, como él, se transformaron. Porque Francino ha confesado que inicialmente, la cosa iba hacia otros colores. "Pero tú no eras del Real Madrid?", le pregunta Penedo para picarle, sin esperarse su respuesta: "¿Yo? No... De pequeño, sí! Hasta los 6, 7 años yo era más merengue". Primera revelación sorprendente. Hay otra relacionada con aquel día: "Yo estuve ahí..., pero estuve ahí de casualidad"... Vayamos por partes.

Una época en la que Carles trabajaba en Canal+ y ahora, 34 años después de aquella final, "quiero rendir homenaje y reconocimiento a la persona que lo hizo posible". Recuerda cómo la noche antes de volar, salió de fiesta con sus compañeros de cadena, y la cosa se les fue de las manos. Festorro de aquellos épicos, la víspera de toda una final de la Copa de Europa para la que tenía entrada ("volábamos el mismo día en vuelos chárter a Londres"). Y pasó lo que pasó: que acabó a las tantas, con una resaca de campeonato: "No recuerdo hasta qué hora. Sí recuerdo abrir los ojos en un sofá, sentado, mirar la hora y decir: 'Hostia, hostia, hostia'". Que traducido vendría a ser que se le había pasado la hora de su vuelo. "Yo tenía el billete, perdí el avión".

¿Qué hizo? "Me marché a Barajas en un estado tirando a lamentable y empecé a preguntar en los mostradores, había varios chárters". Y como añade Penedo, "a dar pena", a ver si alguna alma caritativa se apiadaba de él... Y se le apareció un ángel en forma de "azafata, una trabajadora que estaba en el mostrador" del aeropuerto madrileño. "Me debió ver tan, tan, tan desesperado y tan apenado que me coló. Me coló porque había espacio, tenía mi billete, había perdido el avión". Finalmente, pues, gracias al gesto de la azafata, llegó a Wembley "una hora antes del partido" y pudo ver en directo la primera Champions azulgrana. Y como la cosa va de canciones asociadas a recuerdos, "Pude estar en ese momento histórico gracias a esa mujer a la que hoy recuerdo y rindo homenaje con esta canción:...". La elección, sorprende:
Y es que ciertamente, como él dice, "Vivir sin aire... porque estuve a puntito, a puntito de quedarme ahí":
Desde aquí emplazamos a que si la azafata en cuestión lee esto y algún día se encuentra al bueno de Carles Francino en algún aeropuerto, le tararee esta canción de Maná... Seguro que Carles pondrá unos ojos como platos al reconocerla y se lo agradecerá en persona.