Claudia Campillo relata los duros abusos que sufrió por parte de su propio abuelo, desde los 7 hasta los 22 años. Fueron años de sufrimiento en silencio hasta que un día, en una charla en la universidad de una chica que sobrevivió al abuso sexual infantil, su cabeza hizo ‘click’. Fue en ese momento cuando decidió contarlo: “Me costó mucho dar el paso porque tenía muchísimo miedo de romper la familia”.

 

Después de contarlo, ingresó varias veces en una clínica de salud mental por intentos de suicidio. Al salir de la clínica le ofrecieron dar una charla para contar su historia y tuvo una gran repercusión. El vídeo acumula más de 14 millones de reproducciones. Recibió una ovación por parte del público y un sinfín de comentarios positivos apoyándola. Muchas personas se sintieron identificadas con su relato. “Las estadísticas dan miedo”, comenta Claudia durante esta charla conducida por Marina Rivers. Según el estudio de Fundación ANAR: ‘Agresión Sexual en Niñas y Adolescentes según su testimonio. Evolución en España (2019-2023)’, las agresiones sexuales detectadas por el Tfno./Chat ANAR han aumentado un 55,1% en los últimos 5 años. El 94,3% de los agresores son hombres, la mayoría mayores de edad. 8 de cada 10 agresores son personas cercanas a la víctima. Un dato escalofriante, el 50,3% son miembros de la familia de la víctima.

Claudia Campillo tenía miedo de romper la familia, intentó suicidarse 

“Alguien que me debería de querer, me está destrozando la vida. Pero para mi hermano está siendo un buen abuelo. ¿Cómo voy a decir yo que esta persona me está destrozando la vida?” Ella tenía mucho miedo de contarlo y destrozar una familia, o que ni tan siquiera la creyesen porque no podían imaginarse que su propio abuelo estuviese abusando de ella, y más siendo una niña. “Juegan muchísimo con que es un secreto. No se lo cuentes a nadie. Tú eres especial. Si lo dices, te va a pasar x…”, explica Claudia sobre lo que le decía su abuelo en aquella época. 

Pero guardar este secreto tanto tiempo le pasó factura. “Estoy operada del corazón, de tres craneotomías, me tuvieron que extirpar un ovario…”, detalla.

A la primera persona que se lo contó fue a su madre. “Probablemente la conversación más dura que he tenido en mi vida, fue sentar a mi madre y decirle que su padre estaba abusando de mí”.

En sus participaciones siempre ha concluido su mensaje animando a las posibles víctimas a contarlo y denunciar, no quedarse callada durante tanto tiempo como ella siempre hizo. “No merecemos sufrir en silencio, ni sentirnos culpables de nada”. Es un proceso duro pero merece la pena. “Nos destrozaron la vida de pequeñas, pero ahora nosotras somos las dueñas de nuestra vida. Agarrar a esa niña pequeña que está dentro de ti y decirle: te han fallado, pero yo no te voy a fallar”, concluye.