Brad Pitt es uno de lo actores más famosos de Hollywood, con una larga filmografía a sus espaldas, especialmente dedicado al cine. Sus primeros papeles en la década de los 80 fueron secundarios, pero en 1991 le llegó su gran oportunidad en la película ‘Thelma & Louise. Era una cara nueva, poco conocida, y un chico rubio, joven y muy atractivo, con un cuerpo de gimnasio de escándalo. Su aparición no solo conquistó a los personajes de la película, sino que también a todas las mujeres que empezaron a empapelar sus habitaciones con pósters del artista. Fue un importante reclamo. Empezó a participar en superproducciones internacionales y su carrera fue imparable. Además, el estadounidense es conocido por su compromiso con causas humanitarias, especialmente en temas de reconstrucción urbana y ayuda internacional. Tiene también negocios de diamantes en España, y es un aficionado a la arquitectura.
Brad Pitt rompió con Jennifer Aniston y Angeline Jolie
Brad Pitt nunca ha creído en las relaciones para toda la vida. De hecho, tampoco cree que formar una familia o tener una relación con alguien sea suficiente para ser feliz. La felicidad radica en uno mismo, pero para él no hay una felicidad plena porque siempre te falta algo, nadie es 100% feliz. Hay una frase con la que rompió esquemas que soltó en una entrevista para Vanity Fair, donde hablaba precisamente de esto. “No soy un gran defensor de la felicidad. Creo que está muy sobrevalorada. Creo que la miseria está subestimada”, empieza. “Creo que el sufrimiento está subestimado. Hay mucho valor en eso. No puedes tener uno sin lo otro”, continúa. “Estoy seguro de que aún vendrán despertares duros, pero me gusta así. Me gusta lo desconocido. Es más excitante de esa manera”.
Ni le funcionó su relación con Jennifer Aniston ni con Angelina Jolie. Él no cree en los matrimonios para toda la vida, no existe una pareja sin problemas, es totalmente falsa. Ser feliz es como el éxito, una meta alcanzada, según la sociedad, pero según el actor nos venden humo, y eso hace que realmente no seamos felices porque siempre buscamos un estado que no tenemos. Las redes sociales han generado mayor frustración, especialmente en adolescentes y jóvenes, mayores consumidores de estas plataformas.
Él defiende “la miseria” haciendo referencia a los problemas, a los momentos de frustración porque son los que realmente forjan la personalidad y te hacen crecer como persona.
Es un mensaje contra la presión social que ejerce la sociedad por “ser feliz”
