La crisis en Ceuta ha llevado en las últimas horas a ver diferentes manifestaciones por todas partes. Tensión en la manifestación de la Plaça Sant Jaume de Barcelona, con diez furgones de los Mossos separando la concentración de Vox y PP de una contramanifestación antirracista y gases lacrimógenos y pelotas de goma para disolver una manifestación ultra a las puertas del Congreso de los Diputados en Madrid. Miles de personas en Cibeles, donde, entre la multitud, se vieron imágenes vomitivas, indignas, en pleno 2026. Brazos alzados, 'Cara al sol', gritos de "¡Pedro Sánchez, hijo de puta!" y fascistas perdonavidas amenazando a periodistas. Como le ha pasado a un reportero del programa Malas lenguas de TVE que estaba en el lugar de los hechos intentando hacer su trabajo.

Gonzalo Miró y Ana Hinestrosa en 'Malas lenguas' TVE

Imágenes repugnantes de unos cuantos (muchos) indeseables con el brazo bien alto, caminando orgullosos como si nada, con pancartas, y algunos que trataban de impedir que el reportero, Jesús Poveda, informara a los espectadores de la cadena pública de lo que estaba pasando. Primero, rodeándolo y tratando de taparlo con banderas rojigualdas, después, haciéndole peinetas, con el dedo corazón, mientras la cámara lo enfocaba, gritándole en su oído y el colofón, cuando un tipo se le acerca con actitud retadora, de espaldas a cámara, a un palmo de su cara, como en las películas, las previas de los combates de boxeo o las trifulcas en el fútbol, con los jugadores cara a cara e incluso, le da un golpe con su frente. Al ver, Gonzalo Miró estalla: "¿Y la policía dónde está? Márchate de ahí, Poveda. Con vándalos es imposible lidiar, ponte a salvo, quédate cerca de la policía, que es lo que tiene que hacer, proteger a la gente que está intentando desempeñar su trabajo. Con energúmenos de ese nivel es mejor no tener ningún trato".

Indignación de los compañeros de programa y una reflexión de la periodista Loreto Ochando, escandalizada, al ver y temer adónde podemos llegar: "Nos han puesto una diana en la espalda. No van a parar hasta que nos revienten la puta cabeza en directo. El día que le partan la cara a un compañero y termine en el hospital nos echaremos la mano a la cabeza":