Las últimas horas, hemos tenido un par de pruebas fehacientes que demuestran que cuando hay intención, cuando hay ganas, cuando hay voluntad de integración, de aprender, de respeto por una lengua y un país, todo es posible. Y en el caso del catalán y Catalunya, con toda la tralla catalanófoba procedente de las españas más hiperventiladas e intolerantes, aún más. Lo hemos comprobado con el magnífico actor cántabro Eduardo Noriega (Tesis, Abre los ojos...), que a pesar de no vivir nunca en Catalunya, siempre ha sentido un amor por nuestra lengua y nuestra cultura y nuestra gente, tal como le dijo ayer domingo a Jordi González en el Col·lapse de 3Cat: "Me apasionan las lenguas, me apasiona la cultura catalana, siempre me ha tirado mucho el Barça, el acento catalán, cuando yo no hablaba catalán, ya me gustaba y no me ha costado mucho. Siempre que voy a Catalunya y me preguntan: '¿De dónde eres, tú?', yo digo 'De l'Hospitalet'. Y después de un tiempo ya digo 'No, no, de Santander', y me dicen '¿Pero por qué hablas catalán?', es como una cosa muy impresionante para ellos, ¿no?, para los catalanes, y agradecen mucho que hagas el esfuerzo".
Ahora hemos tenido una nueva demostración de gente agradecida con Catalunya, que cuando llegaron, se quedaron y aprendieron catalán. Gente venida de muy lejos, como una pareja de uruguayos con los cuales ha hablado el bueno de Quim Masferrer en una de las representaciones de su muy recomendable espectáculo Bona Gent, que hace tiempo que pasea por escenarios de toda Catalunya. Mientras no llega a 3Cat una nueva remesa de nuevos capítulos de El Foraster, mientras Quim no va a más pueblos de nuestra preciosa e inacabable geografía, sus fans nos tenemos que conformar con verlo en los teatros con este show que te hace mear de risa y donde no deja de hacer lo mismo que hace en la tele: conocer buena gente allá donde va, bajar a la platea y ponerse a charlar con los espectadores (como hace con los vecinos de los municipios que visita con El Foraster) para que le cuenten historias de vida.
Y hace muy poquito, en Girona, ha alucinado al ponerse a charlar con Ana y su marido, Nacho, una pareja de Uruguay que le ha ido a ver a Girona, a pesar de que viven en Sant Cugat. "¿Cómo es que de Uruguay viniste a parar a Sant Cugat?", quiere saber Masferrer, cuando está al lado de Ana. Respuesta: "Por trabajo. Trabajo en un hotel. Además, aquí se habla catalán y allí no". ¿Cuál fue la primera impresión que tuvieron al dejar su país y venir a Catalunya, con nuestra gente y nuestro país? "Nos encantó, por eso nos quedamos. Y nos enamoramos de Catalunya". Al oírlo, Quim dice que "nos gusta mucho a los catalanes que nos digan cosas bonitas. Estamos tan acostumbrados a que nos den de hostias por todas partes... Gracias por decirnos cosas bonitas, que a veces tenemos la moral baja los catalanes". Y Ana remata con un "Visca Catalunya". Y Quim: "...Uy, ahora hay orgasmos aquí".
Claro y catalán. Ana y Nacho, maravillosos.
