Pep Anton Muñoz es uno de los actores más queridos de Catalunya. Especialmente, por haber dado vida durante tantos años a un personaje inolvidable de la ficción de TV3, el 'Peris' de El cor de la ciutat (17 años después del final de la serie de TV3, la gente todavía le llama Peris, reconoce: "No pasa día sin que me lo digan, nadie me llama Pep Anton"). Pero no solo. En el recuerdo, decenas de personajes que nos han tocado y nos han enamorado, en la pequeña pantalla o en los escenarios. Inmenso actor de televisión, pero también de teatro o cine, y uno de los mejores dobladores del país (voz inconfundible, entre otros, de Hugh Grant), es un tipo que desprende bonhomía y talento a partes iguales. Hace poco, para La Marató, destinada a la lucha contra el cáncer, conmovió a todo el mundo con su propio testimonio después de sufrir un cáncer en una de sus principales herramientas de trabajo: las cuerdas vocales"Es muy duro, este sería el resumen. Pero inmediatamente después de eso, activarte".

Un Pep Anton que en su vida ha recibido muchas alegrías, profesionales y personales, que siempre ha recibido el afecto del público y sus compañeros, así como de su pareja sentimental, pero que también las ha pasado canutas en su propia piel. Ahora, el genial intérprete ha abierto el corazón y se ha vaciado para mirar hacia atrás y hablar abiertamente de algunos momentos complicados que ha tenido en su vida, en su pasado. Ha sido este domingo, cuando ha compartido mesa con Xavi Bundó y compañía en una sección muy recomendable de radio, el 'Plat estrella', dentro del Via lliure de RAC1.

Margarida Minguillón y Pep Anton Muñoz, inolvidables 'Cinta y Peris' de 'El cor de la ciutat' TV3

Recuerdos de infancia, a menudo, agridulces: "Mi padre trabajaba mucho, tenía pocos ratos para nosotros, aunque nos quería mucho. Mi madre es quien llevaba la voz cantante en casa". Un niño que cambió mucho de casa y que "no tenía tiempo de hacer amigos en ningún sitio" y que no lo pasó bien en la escuela, donde le acosaron... y mucho más: "Me frieron a hostias, empujones, insultos... porque yo era demasiado fino. A mí me interesaban los libros, no el fútbol". Un acoso que iba muy ligado a su sexualidad. "Me esperaban en la puerta de la escuela. Yo lo explicaba en casa y me decían que me revolviera, pero claro, ellos eran tres". Así, con 13 años dejó las clases y empezó a trabajar en un banco. Y más adelante, llegó al maravilloso mundo del teatro. "Me fui al Institut del Teatre con un par de narices". En casa se lo tomaron bien. Más les preocupó cuando anunció su orientación sexual. "Mi madre lo respetaba, pero lo veía peligroso por los tiempos que eran. Mi padre, en cambio, dijo '¡Ya se te pasará!'". 

Pep Anton Muñoz TV3

Un Pep Anton que ha reconocido que "este último año hemos tenido algún tropiezo, pero ahora estoy encantado con la vida. Espero seguir sintiéndome y encontrándome como me encuentro ahora porque eso es lo más importante"... Tiene toda la razón del mundo. Pep Anton, maravilloso.