Un concepto que va asociado claramente con el de los músicos es el de una furgoneta. Un vehículo que conocen bien los músicos, cuando van arriba y abajo en la carretera, de una ciudad a otra, de concierto en concierto. La relación íntima que se establece entre los cantantes o miembros de un grupo y la furgoneta que los lleva, a veces, sin embargo, es demasiado íntima. Como le ha pasado al bueno de Pablo López. Acaba de publicar su quinto álbum de estudio, El cuatro, mientras está recorriendo España con su gira 'El niño del espacio en concierto'. Después de cantar en Cáceres, el malagueño pasará también próximamente por Alcalá de Guadaíra, Las Rozas, Fuerteventura, Gran Canaria y cerrando gira en Cádiz, aunque acaba de anunciar tres conciertos más para el 2027, en el Palau Sant Jordi de Barcelona, el Roig Arena de València y el Movistar Arena de Madrid. Y podrían no ser los últimos.
El cantante lleva ya muchos años haciéndose un nombre en el panorama musical, desde que lo descubrimos en Operación Triunfo, quedando finalista, poco a poco nos ha ido enamorando con su voz, su piano y su presencia en los conciertos, creando unos climas que te dejan embelesado, con temas tan bonitos como Tu enemigo, El patio, Lo saben mis zapatos, El mundo o Vi:
López ha pasado muchas horas arriba y abajo, carretera va, carretera viene. Como todos los músicos, ha pasado mucho tiempo de un lugar a otro dentro de una furgoneta. Y recientemente, le ha pasado algo angustioso cuando lo llevaban a casa después de un concierto. El cantante ha ido al programa Cuerpos especiales de Europa FM, donde le han preguntado, sin rodeos, si "¿alguna vez te ha venido un apretón durante un concierto?", si alguna vez ha tenido que huir corriendo del escenario para ir al lavabo. Y él empieza a reír y comparte qué le pasó hace dos meses: "Son de esos conciertos que te empujan a la furgo, estábamos a dos horas de casa" y él tenía un apretón, pero dijo "me espero" a llegar a casa, cuando vivió lo que se conoce como "el síndrome de la llave", por aquello de que estás llegando a la puerta, a abrir la puerta de tu casa con la llave, y te entra una urgencia...
"Si esto es todo psicología, Pablo", se repetía a sí mismo, cuando no veía la hora de descargar... Y pasó lo que pasó...: "Y nada...", y deja en el aire un silencio, que rompen en el programa: "Que hubo que cambiar la tapicería de la furgoneta, ¿no? Espera, espera, espera, espera: ¿rompiste aguas?". Pablo, riendo, llorando de risa, y avergonzado, se pone las manos en la cara recordando el mal trago: "Pero en la puta puerta de mi casa, ¿sabes?". No llegó, no le dio tiempo, todavía estaba dentro de la furgoneta, "pero en la furgo todavía... Y no tenía mucha confianza todavía con el que llevaba la furgo, tío". No tenía mucha confianza con el hombre que conducía la furgoneta..., pero "ahora ya sí, ¿verdad? Que a lo mejor era su primer día llevando a Pablo López", como le recuerdan, mofándose.
Sensacional Pablo López, por tomarse con tanta deportividad y sentido del humor este mal momento. Como decían en Shrek, "mejor fuera que dentro".
