María Lapiedra se ha convertido en la protagonista indiscutible de la navidad de Telecinco. Dos semanas hace ya que la mediática exactriz porno va día sí día también a Sálvame a meter el dedo en la llaga. Todo empezó con el estallido de una noticia bomba: el colaborador Gustavo López y ella fueron amantes durante ocho años. Y desde entonces no han parado de hacer más grande la polémica.

Esta semana han ido más allá, invitando a Sábado Deluxe al todavía marido de la catalana. El independentista Mark Hamilton ha acudido a plató a conceder una entrevista muy dura. Visiblemente dolido y enfadado, ha contestado a las fisgonas preguntas de Jorge Javier Vázquez.

Asegurando que su intención es pasar página y romper con su pasado, ha afirmado que quizá le gustaría mantener una mínima relación con la madre de sus dos hijas: "No hablaré con ella ni ahora ni dentro de un mes. La puerta se va cerrando aunque me haga daño". Ahora bien, el arquitecto se quedó a gusto mostrando un gran resentimiento hacia ella: "Tengo rabia y rencor y les deseo lo peor".

Mari Lapiedra y gustavo collage

@MujerHoy

Y es que la larga infidelidad de la filóloga y el fotógrafo lo afectó, como es lógico. Así como el momento en el que se enteró: "Pillé a Gustavo y mi mujer dándose besos en el sofá de mi casa. Ella me pidió que me fuera el fin de semana con las niñas a la otra casa que tenemos porque estaban aburridas. Y supe entonces que él iba a aprovechar para venir a casa, así que miré las cámaras de seguridad y vi lo que hacían. No dije nada porque nuestra relación ya estaba muerta. Eso fue hace un mes".

"Ella me prometió que dejaría a Gustavo e incluso fuimos a terapia de pareja porque habíamos empezado un proyecto en común cuando se quedó embarazada. Estuvimos cuatro años bien y no me enteré de nada. Ni vi mensajes ni llamadas de Gustavo hasta hace poco. María me juró que su relación estaba muerta". "Desde septiembre hablamos de separación", ha añadido. Coincidiendo con el divorcio, casualmente, de Gustavo y su mujer.

"Gustavo es un manipulador que juega con los sentimientos de María. Si se quiere casar con él lo lleva claro, porque le tengo que dar yo el divorcio. Si me tocan mucho las narices, no se lo doy", ha acabado diciendo contundentemente.

¿Cómo acabará este culebrón?