En Catalunya tenemos lugares absolutamente maravillosos. En nuestro país hay rincones tan, pero tan bonitos, que podemos sentirnos afortunados. Uno de ellos es, sin ningún tipo de duda, la Garrotxa. Los catalanes lo sabemos de sobras, tanto los que tienen la suerte de vivir allí como los que no somos de allí, pero hemos estado muchas veces. Ahora, sin embargo, quien lo ha descubierto es un famoso actor que ha acabado rendido a los paisajes, a la gente y a los lugares más bonitos (y mira que los hay) de este lugar. Hablamos de Fernando Cayo. Muchos lo recordarán por ser el 'Coronel Tamayo' que se pone de los nervios viendo cómo los ladrones vestidos de rojo con máscaras de Dalí de La casa de papel le pasan la mano por la cara una y otra vez, sin que él los pueda detener. En el currículum, sin embargo, de este intérprete, hay otras series y películas como Señoras del (h)AMPA, Amar es para siempre, El ministerio del tiempo, Mar de plástico, Los hombres de Paco, Hospital Central, La que se avecina, El comisario, Palmeras en la nieve, La piel que habito, El orfanato, El lobo y tantas otras.

A Cayo ahora lo tenemos en los teatros, en la versión sobre los escenarios de una novela de culto, Crematorio, de Rafael Chirbes, un crudo retrato de la especulación inmobiliaria, situado en València, con la familia 'Bertomeu' como protagonistas, y con Cayo encabezando el reparto, junto a Marián Álvarez, Álex Barahona o Javier Lara.
Por motivos profesionales, el actor ha estado en muchos lugares, rodando películas, actuando en teatros o por placer, visitando lugares donde no ha estado nunca. Y ahora, acaba de descubrir la Garrotxa y Olot. Más allá del dicho y de si ha cardat allí o si no lo hará en ningún lugar, Cayo ha quedado absolutamente prendado. Solo hay que ver cómo empieza un vídeo que ha publicado después de su paso por el precioso municipio catalán: brazos abiertos, ojos cerrados, respirando su belleza, "mirad qué atardecer más impresionante".


Cayo ha estado en todas partes, se ha impregnado de toda la belleza de Olot, de todos sus rincones. Ha visitado el volcán de Montsacopa, la basílica de Sant Esteve, la plaza del escultor Josep Clarà, el Teatre Principal, la Casa Solà-Morales ("la combinación de barroco y modernismo me pareció una locura") o la iglesia de Sant Francesc, en lo alto del volcán ("una maravilla"). "No conocía Olot y me ha parecido un sitio delicioso para pasear. Combina modernidad, historia, y está llena de rinconcitos preciosos. Qué maravilla de edificios y de casco histórico", dice, antes de ir a la vía verde del carrilet Olot-Girona. Como él dice, enamorado de por vida, "Un paseo maravilloso por Olot, en La Garrotxa, tierra de volcanes, naturaleza desbordante y auténticas joyas modernistas. Siempre que salgo a rodar, me encanta perderme por las calles de las ciudades que visito, descubrir sus rincones, encontrarme con su gente y sentir de cerca el alma de cada lugar. Porque viajar también es eso: dejarse sorprender, conectar y llevarse un pedacito de cada sitio. ¡Gracias, Olot!":
Fernando Cayo, a partir de ahora, un olotí más.