Mariona Escoda es una persona que vive con pasión su trabajo, que, valga la redundancia, más que un trabajo, es justamente una pasión. Es lo que tiene cantar desde que es pequeña, disfrutar al máximo cada vez que ha subido a un escenario o ha cogido un micro. La música es su vida, en todas sus vertientes, y ahora se encuentra en un momento esplendoroso, que saborea al máximo, y donde toca todos los palos que puede. Después de darse a conocer en la primera edición de Eufòria, en TV3, donde nos enamoró con su voz y su talento, a Mariona la podremos disfrutar este verano en el teatro, en el Gaudí de Barcelona, con la obra 'No són maneres de tractar una dona', que se ha instalado todo el mes de julio. Una pieza de lujo, con libreto, música y letra de Douglas J. Cohen, con un reparto de lujo, un clásico del teatro musical que ha girado por todo el mundo, un musical de culto que, después de cautivar públicos de todo el mundo, acumula más de 200 producciones internacionales, y que cuenta, además de Mariona, con Marc Pociello, Xavi Duch y Anna Valldeneu como compañeros sobre el escenario.

Además, preparen boli y libreta, y ya pueden marcar en rojo algunas fechas en el calendario de las próximas semanas. Porque Escoda se encuentra inmersa en una extraordinaria gira acústica durante este 2026. Después de actuar en lugares como Sant Sadurní d'Anoia, Sabadell o Forès, este julio la veremos en Palafrugell, Ivars d'Urgell o Les Piles, y en agosto, en Prades, Sant Feliu de Guíxols, Calonge, Tàrrega o Santa Maria de Palautordera, y en otoño, en Valls o Sant Pol de Mar.

Como ven, Mariona no para de tener conciertos y subir a un escenario. Lo lleva haciendo durante años y años, y está muy acostumbrada a tener al público delante y enamorarnos ante un micrófono con su presencia en el escenario y su voz encantadora. Pero hubo un tiempo, no hace mucho, que no fue así. Una época donde las pasó canutas, un momento dificilísimo que afortunadamente, parece que ya ha superado, y que ha compartido con todos nosotros. En una conversación en el pódcast La Ronda Perversa, de David Balaguer, confiesa que el "gran triunfo de mi vida es haber podido superar una época de pánico escénico muy fuerte". Imaginen qué le supuso, con lo que implica para alguien que se dedica a lo que ella se dedica.

Dice que de repente, cuando ella siempre había estado muy tranquila, empezó a tener "sudores, temblor, ansiedad, angustia". Le pasaba en cualquier actuación, cuando antes a ella no le había pasado nunca, como mucho, unos nervios antes de empezar, que se iban. Pero aquella época, no. "Era horrible, era el 'durante'. De estar cantando y notar que no podía coger el aire que necesitaba para poder hacer la siguiente frase". Un año y pico trabajándolo para poder volver a disfrutar con lo que está haciendo:

Y nosotros que nos alegramos. Afortunadamente, parece que aquellos momentos de pánico han quedado atrás.