¿Qué haremos a partir de este viernes? Es la pregunta que se hacen muchos fans de Eufòria, el talent musical de 3Cat de los viernes por la noche, ahora que ya se ha disputado la final y se ha proclamado ganadora Aina Machuca, por delante Monique y Tura. Los viernes era noche, en muchos hogares catalanes, de pizza y ver Eufòria en familia. Este año, en la edición que justo se acaba de terminar, disfrutando con el trío de finalistas, pero también con Oliver, Clara, Daniela, Lluís y el resto de compañeros. Muchas generaciones delante de la tele viendo el programa presentado por Marta Torné y Miki Núñez, donde los jóvenes cantantes nos enamoran con sus versiones, bajo la atenta mirada de los tres miembros del jurado, que en esta cuarta edición ha estado formado por Alfred Garcia, Queralt Lahoz y Mama Dousha, que han aportado nuevas miradas, que se han emocionado y nos han emocionado escuchando a los chicos y chicas, y que han aportado sus conocimientos y experiencias encima de los escenarios.

Ahora ya se ha acabado, aunque todavía nos queda el concierto del Sant Jordi de finales de mayo, pero se hará difícil llenar el vacío que deja un programa que te hace sonreír, bonito, donde los concursantes regalan actuaciones brutales y donde el jurado les valora y les aconseja. En este sentido, ha sido todo un descubrimiento oír hablar a Bruno de Fabriziis, más conocido con su nombre artístico, Mama Dousha, cantante y músico de 32 años, de Barcelona, y a la vez, jurado de esta edición, que además de hablar de maravilla, con la cabeza muy bien puesta en su sitio, hace canciones maravillosas como esta de nueva hornada, La millor gent del planeta:
Mama Dousha ha pasado por un pódcast muy recomendable, La Ronda Perversa, donde ha confesado algunos hechos de su pasado: "Sí, yo he delinquido a nivel legal y os tengo que decir que no tengo ningún remordimiento por los problemas legales que he tenido". Quizás por llamar la atención, porque era joven "y muy pesado y un notas, a mí desafiar la autoridad me estaba bien", admite. "Tenía una especie de espíritu de Robin Hood en el cual yo, en lugares grandes, robaba, pintaba paredes, cuando no se podía entrar en los lugares, yo entraba". Hubo un momento en que tenía alguna multa "que yo podía asumir ni pagar porque no tenía dinero y tuve que hacer servicios para la comunidad". ¿Cuáles? En Sants, quitando chicles con una pala... "Cosas de la vida".
Unos tiempos que ya ha dejado atrás. Ahora, nos encanta esta versión de Bruno, un Mama Dousha que nos entusiasma haciéndonos bailar y escuchándole en Eufòria. Esperemos que repita en la próxima edición.