A Roser la conocimos (me refiero al público) en el año 2002, cuando saltó a la fama como una de las concursantes más emblemáticas del talent musical 'Popstars: todo por un sueño' en Telecinco. Fue una de las favoritas por los espectadores, pero renunció a la plaza en la final para empezar una carrera en solitario. Y desde aquel momento, sus fans la quieren y la siguen. Ahora, por ejemplo, con su muy recomendable show en el que homenajea a la gran Raffaella Carrá, Hola Raffaella, que ahora pueden ver los espectadores de Madrid, porque la tenemos en la Gran Vía madrileña, en el teatro 'Arlequín'. Un espectáculo musical divertidísimo, con los grandes éxitos de la diva italiana mezclados con mucho humor y baile, además de la voz de Roser.

A Roser, como decíamos, la quiere todo el mundo, se hace querer, pero, por razones obvias, hay personas que la quieren desde mucho tiempo atrás, de hecho, desde que nacieron. Evidentemente, su familia.

La Roser, quan era petita, amb la seva mare IG
Roser, de pequeña, con su madre IG

Cuando sube a un escenario, la de Canet nos tiene enamorados, una presencia y una voz maravillosas, una fuerza y un talento demostrados desde hace años. Cuando no está cantando, Roser igualmente se mete a los seguidores en el bolsillo, porque es divertida, porque se emociona, porque es buena gente (lo constatamos los que hemos tenido la suerte de haberla conocido y/o trabajado con ella) y porque siempre tiene una sonrisa dibujada en la cara. La cantante, además, comparte a menudo diferentes aspectos de su vida, y una de las últimas publicaciones ha sorprendido, porque sale un invitado especial que no habíamos visto antes. Ni más ni menos que su querido hermano pequeño, su "Tete", como ella le llama (palabra maravillosa que se usa mucho en Catalunya cuando se habla de hermanos). 

Roser, la hermana mayor, admite que "Desde que nació se convirtió en mi juguete, en mi bebé y pasen los años que pasen, siempre tendré esa sensación al verle". Eso sí, reconoce que "Nos parecemos como un huevo a una castaña, aceptémoslo. Pero cómo me gusta tenerlo cerca, achucharlo y reírnos un ratito. TIMU TETE. AMOR DE HERMANA", nos dice. Reconoce que no se ven tantas veces como le gustaría, y que por mucho que pasen los años, siempre lo ve como a su hermano pequeño: "Es guapo a rabiar. El hermano guapo, que nos parecemos como un huevo a una castaña, pero es guapo a rabiar". Él, al aparecer, se presta a saludar a cámara cuando se lo pide su hermana mayor, agradece el elogio, pero lo rebaja: "Bueno... soy madurito, con algunas canas... Como el buen vino". Un hermano pequeño ajeno al mundo del espectáculo de su hermana mayor.

Un encuentro que ha llenado a la cantante de Canet de felicidad, y al verlo, de elogios hacia su hermano pequeño. Amor de hermanos. Roser y su 'Tete', maravillosos.