Belén Rueda se ha ganado, por méritos propios, ser la reina del terror patrio. Su nombre aparece en muchísimas películas españolas de miedo, de terror, de intriga, de suspense, donde sus personajes sufren y hacen sufrir a los espectadores. La lista es larga: El orfanato, Los ojos de Julia, El cuerpo, Séptimo, No dormirás, El pacto, La ermita, El cuerpo, El silencio de la ciudad blanca... La actriz madrileña, Goya a la Mejor Actriz Revelación por su papel en Mar Adentro, hace tiempo que le cogió el gusto y ha hecho varios papeles ligados a estos géneros cinematográficos aterradores, desde que Bayona le hizo protagonizar El orfanato.
Ahora estrena El vestido, película dirigida por Jacob Santana en la que interpreta a una pintora venida a menos que vive en una casa con su hija (a quien da vida su propia hija Belén Écija). La sinopsis nos muestra su personaje, 'Alicia', que con su hija Carla se mudan a una vieja casa, donde buscan un nuevo comienzo tras un divorcio difícil. Sin embargo, pronto descubren que la casa guarda una historia oscura, una cadena de tragedias que parecen repetirse generación tras generación: "Mi hija y yo viviremos algo escalofriante. El espectador quiere avisarte, sufre contigo", dice a La Vanguardia. Una Rueda que también está pendiente del estreno de Cada día nace un listo, dirigida por Arantxa Echevarría, y de Renata y Nicole, la segunda temporada de Eva y Nicole (Atresmedia).
Una todoterreno que no para de trabajar y de recibir propuestas laborales, la mayoría, como decíamos, papeles relacionados con películas de suspense. ¿Por qué hace tantos papeles así?: "Es que no lo pienso: me meto en el personaje y me sale algo desde las entrañas. Incluso todavía me preguntan alguna vez si ensayo ante el espejo. ¡No! Esto es el mayor error del universo; el espejo es nuestro enemigo. Si te miras, fuerzas la emoción con el sentido de la vista". Una intérprete mayúscula que después de tantos años haciéndonos pasar miedo, después de tantos años haciéndonos tapar la cara con los ojos en las salas de cine, ha confesado el día que fue ella quien sufrió un susto de los gordos, tanto, que pensó que se moriría. Pasó hace 40 años. ¿Dónde estaba? Esquiando con unos amigos.
Ella misma explica qué le pasó, un trance que todavía recuerda hoy que han pasado 40 años: "Teníamos que cruzar de un valle a otro por un camino muy estrecho, tanto que sólo podíamos ir de dos en dos. Hacía tanto viento que avanzabas un poco y volvías atrás. Y la sensación térmica, no te lo puedes imaginar... Hubo un momento en que me dije 'me moriré'. Ahora no me da miedo la muerte, pero entonces sí que me daba. Recuerdo que en ese momento no creía que pudiera morirme de esa manera. En fin, la imprudencia de los 20 años". Afortunadamente, la cosa no fue a más. Todo quedó en un susto y Belén pudo seguir haciendo películas como las que ha hecho, haciéndonoslo pasar mal... en las salas de cine, claro.
