Uno de los mayores desengaños amorosos de la reina Sofía fue el que vivió con Harald de Noruega. Él utilizó a Sofía para poder estar con la mujer que realmente le gustaba y esto le causó un gran dolor. A pesar de ello, Sofía supo sobreponerse y acabó casándose con Juan Carlos I, aunque la relación nunca fue de amor verdadero. La historia de Sofía es una muestra de cómo los hombres pueden utilizar a las mujeres para sus propios intereses y cómo el amor verdadero es algo difícil de encontrar en un mundo en el que las apariencias suelen primar sobre los sentimientos más profundos.
La reina Sofía ha sido objeto de numerosos rumores y especulaciones en torno a su vida amorosa. Si bien nunca se han presentado pruebas de infidelidad, se sabe que la reina emérita siempre ha mantenido las formas en su papel como consorte real, aunque su corazón estaba ocupado por otro hombre.
Rendida a los encantos de Harald de Noruega
Se trata de Harald de Noruega, quien habría aprovechado la devoción de Sofía para poder estar con la mujer que de verdad le gustaba. Durante casi una década, Sofía estuvo enamorada como una tonta del atractivo y seductor Harald, pero él solo la veía como una amiga. Harald estaba enamorado de una modista de Oslo y utilizó a Sofía como tapadera para poder estar con ella. Sofía se dio cuenta de que la estaba utilizando y perdió esa amistad, lo que le causó mucho dolor.
“Ay, Sofía. Se había enamorado como una tonta del apuesto, pero insípido, príncipe Harald de Noruega”, publicó Pilar Eyre en la revista Lecturas. “La princesa sufría horriblemente porque Harald de quien estaba enamorado de verdad era de una sencilla modistilla de Oslo llamada Sonia, y a ella la utilizaba solamente de tapadera”, reveló la cronista.
Juan Carlos I fue el premio de consolación
Al final Sofía acabó casándose con Juan Carlos I, aunque al principio él no se fijó en ella. Al emérito le gustaban otro tipo de mujeres, más atrevidas y extrovertidas, mientras que Sofía era tímida e introvertida. Pero la relación entre Juan Carlos y Sofía nunca fue de amor verdadero.
Sofía y Juan Carlos se casaron por obligación y nunca se quisieron, simplemente mantenían las formas de cara a la galería. Fuera de cámaras y testimonios hacían vidas separadas. Ni tan siquiera dormían juntos. La madre de Felipe VI siempre estuvo enamorada de otra persona y nunca ocultó sus sentimientos. Aunque lo ha llevado de forma más discreta, Sofía también ha tenido sus admiradores. No le faltaron pretendientes, pero nunca ha habido pruebas de infidelidad por parte de ella.
