Enrique y Meghan regresan al Reino Unido. Seis años después del Megxit, el Brexit que más traumatizó a los británicos cuando el segundo en la línea sucesoria se fue a vivir a California por los graves enfrentamientos con su hermano mayor, Guillermo, la pareja con más glamour de la Corona vuelve a vivir en Europa, en Inglaterra, cerca de Londres, y lo más importante, cerca de su padre, el rey Carlos III, que cumplirá 78 años y está enfermo de cáncer. Han matriculado a sus hijos Archie y Lilibet en una escuela privada y regresan "por una larga temporada", a pesar de que no ostentarán todavía tareas de representación de la Corona. Todo indica que este inesperado regreso se trata de un movimiento del príncipe Enrique de Inglaterra en clave sucesoria. El cambio de monarca está más cerca.
Algo se está moviendo en la siempre sombría monarquía británica. Los Windsor nunca han sido claros y son expertos en envolver la más monárquica de las coronas de Europa en un misterio. No se supo que la reina Isabel II estaba gravemente enferma los últimos años de su vida, y no se comunicó su muerte hasta mucho después de producirse. Los cánceres del rey Carlos y su nuera Kate Middleton se llevaron en secreto. La muerte de Lady Di continúa rodeada de teorías conspiranoicas sobre un posible embarazo de Diana Spencer del musulmán Dodi Al-Fayed que habría implicado que el rey de Inglaterra y jefe de la Iglesia Anglicana tendría un hermano musulmán. Y Meghan Markle ya confesó que los Windsor tienen un tic racista cuando tuvo que soportar que un miembro de la familia preguntara al nacer su primer hijo cuál era el color de su piel, si era muy negro. Todo apunta a que fue Carlos III.
El rey Carlos vive una etapa de deterioro físico y cognitivo evidente, y lo más extraño todos estos años ha sido la desaparición de su hijo mayor y supuesto heredero, el príncipe de Gales. Con Enrique en EE. UU. y Carlos enfermo, era la hora de Guillermo, pero la enfermedad de su mujer lo paralizó y no ha mostrado interés en ser el próximo rey de Inglaterra. La renuncia a ser rey ya es tradicional en los Windsor en la figura de Eduardo VIII, y no pocas fuentes apuntan que el sucesor del rey Carlos III cuando muera podría ser el suplente: el príncipe Enrique, porque Guillermo abdicará. Enrique vuelve a casa para ponerse bien en el momento en que muera Carlos II, no muy lejano.
Como escribió Pilar Eyre: "El rey está haciendo un esfuerzo sobrehumano para representar dignamente la institución, Carlos III no se ve apoyado por su hijo. Lo cierto es que parece que a Guillermo no le atraiga ser el futuro rey. Varias veces ha manifestado que su familia está ante todo y en las ceremonias oficiales se le ve incómodo, con expresión torturada y profundamente triste. El único miembro carismático está expulsado de la familia y vive en América, y ahora solo quedan para sostener el tinglado dos reyes viejos y achacosos, una princesa heredera gravemente enferma y un heredero con el alma quebrantada". El carismático Enrique vuelve para hacer lo único para lo que lo han preparado: sustituir a Guillermo como próximo rey de Inglaterra.
