Una de las noticias más tristes que hemos sabido esta semana ha sido la muerte de Eugeni Sallent a los 63 años por culpa de un maldito cáncer. El sector de la comunicación en Cataluña pierde una figura capital, con un Eugeni Sallent que, entre otros hitos, fue director de Televisió de Catalunya desde 2012 hasta 2016 y director y uno de los fundadores de RAC1. Él fue uno de los ideólogos de la emisora privada catalana y de la nada, la elevó hasta ser líder de audiencia en solo 9 años de existencia. Evidentemente, desde que se supo su fallecimiento, todos los compañeros y amigos han querido decir la suya. Personas que lo trataron de cerca, como José Antich, director de este medio, que destacaba de él su "vida pletórica de éxitos profesionales, más allá de ser un magnífico director de orquesta, en RAC1 era un gran descubridor de talentos", pero sobre todo, su "generosidad y humanidad".

Entre toda la gente que ha querido recordarle y hablar de su bonhomía, su talento, su mano izquierda para dirigir una tele o una emisora de radio y su humanidad, evidentemente no podían faltar los muchos compañeros que tuvo en RAC1. Periodistas y gente que descubrió él, profesionales que formaron parte de la parrilla de la emisora cuando él era el director. Todos han ido desfilando tanto por el Versió RAC1, en el momento que se supo la triste noticia, como por El món a RAC1, al día siguiente. Gente como Jordi Basté, Toni Clapés, Toni Soler, Òscar Dalmau, Joan M. Pou, Jordi Beltran y tantos y tantos otros, que han querido despedirle en antena y compartir con los oyentes alguno de los muchos recuerdos bonitos que tuvieron trabajando a las órdenes de Eugeni

Basté, sobrecogido y conmovido, compartía que "Eugeni no fue un director de firmas ni de egos, fue un director de personas. Y eso, en la radio y en la vida, marca una diferencia definitiva. Eugeni sabía cómo éramos. Y sabía cómo tratarnos. Que no es lo mismo. Tenía una intuición extraordinaria para leer equipos, detectar talentos, comprender inseguridades y anticipar excesos. Sabía cuándo había que empujar y cuándo convenía apartarse. Sabía que dirigir no es controlar, ni gritar, sino crear las condiciones para que pasen cosas. Eugeni tenía autoridad porque no necesitaba ejercerla cada minuto. Y eso genera una lealtad profunda, silenciosa y duradera. Eugeni Sallent no buscó nunca el aplauso. Pero se lo ganó. No levantó nunca la voz, pero dejó marca".

Y para rematar los merecidos elogios a Eugeni, después de la conversación con Clapés, Soler o Pou, ha querido cerrar el recordatorio con una anécdota maravillosa del "primer día que lo vi con cara de vinagre y después, llorar de risa". Recuerda cómo los primeros años, que Basté hacía el programa deportivo, estaba al lado del despacho de Sallent. En aquella época, los entonces príncipes de España, Felipe y Letizia visitaron La Vanguardia (que está en el mismo edificio que RAC1). En la recepción de RAC1, la histórica Marta Massip... "Y se me ocurrió la barbaridad de coger el teléfono y llamar a la recepción", cambiando la voz, haciéndose pasar por un miembro de seguridad de la Casa Real: "'Hola, buenos días... Los príncipes van a pasar un momento por RAC1, les gustaría saludar'". La recepcionista se aturdió y empezó a gritar, "¡¡Que vienen los príncipes!! ¡¡Que vienen los príncipes!!".

"El jefe de técnica sacando las cajas de cervezas que había y hay en la radio y escondiéndolas, y Eugeni: '¿Pero qué pasa? ¿Qué pasa?'". Cuando Jordi le dijo qué había hecho, él: "¡¡Pero no puedes hacer eso!!". Basté recuerda su "cara de vinagre, pero después, con toda la movida con la Marta gritando, retirando las cervezas, en las redacciones, todos escondidos, se le cambió a una cara de risa... Porque dejaba hacerlo todo. Todo. Era una cosa tremenda. Recordémoslo, que es lo mejor que podemos hacer en esta radio", dice Jordi. Maravilloso. Eugeni Sallent, eterno.

Descanse en paz.