El 16 de febrero de 1976 la Corona eligió Cataluña como primer destino de un viaje oficial del rey Juan Carlos, acompañado de la reina Sofía. Hoy hace 50 años. La relación de los Borbones con Cataluña ha sido siempre complicada, los monarcas han laminado, y cuando han podido han derogado, las particularidades catalanas de cualquier tipo: jurídicas, lingüísticas o económicas. Y los catalanes han visto a los monarcas con desconfianza, con indiferencia o con una animadversión feroz. La Corona sabe que la mayoría de Cataluña no quiere rey y en democracia han pisado el país con pies de plomo. Uno de los gestos más habituales a la hora de aparentar reconciliarse con Cataluña ha sido leer parte del discurso en catalán. En esto Leonor ha llegado a la excelencia hablando un catalán impecable, gracias a una profesora particular en Zarzuela y a mirar dibujos animados en catalán, Las tres mellizas según la leyenda. Felipe hace lo que puede con su poca gracia habitual. Y Juan Carlos ya quiso pronunciar una primera frase en catalán al aterrizar en Barcelona. Fue esta: "¿Qué tal hablo catalán?"

Joan Carles y Sofía en el Salón del Tinell 1976
Joan Carles y Sofía en el Salón del Tinell 1976

Para conmemorar la efeméride el digital monárquico Vanitatis ha recopilado el primer discurso de Juan Carlos a los catalanes y en catalán desde el Salón del Tinell ante las autoridades franquistas, como el presidente de la Diputación, un tal Joan Antoni Samaranch. El discurso contiene un conjunto de frases vacías y a la vez llenas de tópicos sobre catalanes que muestra la visión madrileña, plana y sin interés que la Corona ha tenido y tiene de Cataluña. Juan Carlos: "Cataluña puede aportar a esta gran tarea común una contribución esencial y que no tiene precio. La afición de los catalanes a la libertad es legendaria, y a menudo ha sido incluso heroica. El catalán es amigo de las cosas concretas y, por eso, es también realista, ordenado y trabajador. En esta tierra florece el espíritu de solidaridad; la cooperación, la apertura y la comprensión hacia los demás son fáciles. Por eso, que estas virtudes catalanas influyan benéficamente en muchos otros españoles. Aún más: el sentido familiar que los catalanes mantienen con tanta firmeza puede ser un espejo para que España se mire en él. Y la mujer catalana, ejemplo de finura, de cultura y de espiritualidad, será quien mejor guarde todos los valores eternos que esta tierra encierra". Un discurso sexista, machista y con olor a naftalina.

Joamn Carles a Barcelona 1976
Juan Carlos en Barcelona 1976
Joan Carles una anxaneta Una grande i libre, TVE
Juan Carlos una enxaneta Una grande y libre, TVE

La escena en el balcón mirando castells y cogiendo la enxaneta para saludar a los catalanes con una gran águila y el lema franquista Una, grande y libre da que pensar. Fue una visita llena de tópicos, visitaste desde Montserrat al pantano de la Baells (otro icono franquista) y todo el territorio como retratan las imágenes del NO-DO, ahora en manos de TVE. Recuerda el digital: "En los días posteriores, los Reyes visitaron Lérida, Cervera, Tárrega, Bellpuig, Mollerussa, Bell-lloc; Gerona, Olot (donde recibieron al escritor Josep Pla), Berga (donde asistieron a una representación de la Patum), inauguraron el pantano de la Baells, Serchs (donde saludaron a las viudas del accidente minero de Fígols), Manresa, Tarragona y Cornellà (donde recibieron a una comisión de profesores de lengua catalana), siempre en medio de un enorme entusiasmo popular y grandes multitudes. En todas las ciudades, los alcaldes pronunciaron parte de su discurso en catalán, como lo hizo el Rey". Juan Carlos recibiendo maestros de catalán. Sería para preguntarles sobre la ese sorda y la vocal neutra. Medio siglo después la Corona sigue allí.