El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado la puerta abierta a que el gobierno norteamericano adquiera participaciones en empresas de inteligencia artificial como OpenAI y Anthropic. La posibilidad no es nueva, ya que la administración ha realizado operaciones similares en compañías como Intel y en otras firmas del sector de la computación cuántica. "Puede que sí. Quizás podría hacerlo", ha destacado el presidente en una extensa entrevista concedida a la revista Time cuando se le ha preguntado por esta cuestión.
Con estas palabras, Trump enmarca la decisión en el terreno de la estrategia estatal y no en el de las operaciones empresariales convencionales. El presidente estadounidense ha querido responder también a quienes cuestionan que el Estado entre en el capital de empresas privadas. "Esto no es estadounidense", le han planteado algunos críticos, según recoge la misma entrevista. Su respuesta ha sido contundente: "Pero ganamos como 60.000 o 70.000 millones de dólares (53.162 o 62.022 millones de euros). Intel es la acción más popular que existe, casi. Está en la cima".
Con esta referencia a Intel, Trump vincula las operaciones públicas con resultados económicos concretos y las presenta como una fuente de beneficios para el conjunto del país. La compañía de chips es uno de los ejemplos que el presidente ha citado más veces para justificar este tipo de intervenciones, que según él han permitido a los Estados Unidos obtener ganancias significativas. Cuando se le ha insistido específicamente sobre la posibilidad de adquirir participaciones en OpenAI y Anthropic, Trump ha reiterado su posición. "Lo digo, lo digo", ha respondido, dejando claro que no descarta esta vía. Ambas compañías son dos de las principales referencias mundiales en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial y tienen su sede en los Estados Unidos.
Otros casos citados por el presidente
Trump ha ampliado su argumentación con otros ejemplos de operaciones en las que, según él, el Estado ha obtenido beneficios sin que ello le comporte ninguna ganancia personal. "Lo hago con muchas cosas. Tenemos otros casos, como el anuncio de un gran acuerdo en Alaska, donde Estados Unidos aprobó un trato para alguien con tierras que ganaría una fortuna, y nosotros no recibíamos nada y aceptaron una cifra. Lo hago todo el tiempo. No lo hago por mí. Lo hago por el país", ha añadido. Estas declaraciones forman parte de una línea argumental que Trump ha mantenido en diversas ocasiones: presentar sus decisiones económicas como medidas orientadas a reforzar la posición de Estados Unidos y no como operaciones destinadas a beneficiarle personalmente. La insistencia en este argumento responde, en parte, a las críticas que ha recibido por su vinculación con el mundo empresarial.
Las declaraciones de Trump se enmarcan en un contexto de competencia creciente entre Estados Unidos y otras potencias, especialmente China, para liderar el desarrollo de la inteligencia artificial. Los gobiernos de todo el mundo están adoptando medidas para proteger a sus empresas tecnológicas y para asegurarse de que las capacidades críticas en este ámbito se desarrollen dentro de sus fronteras. En este marco, la entrada del Estado en el capital de empresas privadas es una herramienta que algunos gobiernos han empezado a utilizar para garantizar que las tecnologías estratégicas no queden en manos de actores extranjeros o de competidores. El caso de Intel es especialmente significativo, porque la compañía fabrica chips, un componente esencial para la inteligencia artificial y para la seguridad nacional.
