El gobierno de China está estudiando el endurecimiento de los controles a la exportación de tecnologías de inteligencia artificial y semiconductores, con el objetivo de evitar que avances considerados estratégicos acaben en manos occidentales. Así lo ha informado este martes el Financial Times, que cita a personas implicadas en las conversaciones que se están manteniendo en Pekín. Según el rotativo, los organismos encabezados por el Ministerio de Comercio chino han consultado con grandes empresas del sector sobre cómo impedir que tecnologías avanzadas y compañías emergentes destacadas sean adquiridas por grupos extranjeros.

Estas consultas forman parte de un proceso de revisión de las políticas de exportación que podría dar lugar a nuevas restricciones en los próximos meses. La iniciativa de Pekín se enmarca en un contexto de creciente competencia tecnológica entre China y Estados Unidos, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial, donde ambos países se han convertido en los principales actores mundiales. Las autoridades chinas buscan preservar sus avances en este campo y evitar que empresas occidentales puedan acceder a tecnologías sensibles que consideran estratégicas para la seguridad nacional y el desarrollo económico del país.

Entre las compañías que han sido consultadas por las autoridades chinas figuran Alibaba, ByteDance y Zhipu, tres de los grandes nombres del sector tecnológico chino. Con estas empresas, Pekín habría abordado posibles límites a la transferencia al exterior de datos clave empleados para entrenar modelos de IA, así como a la descarga por parte de usuarios extranjeros de los pesos de estos modelos. Los pesos de un modelo de IA son los archivos que contienen buena parte de lo que el sistema ha aprendido durante su entrenamiento.

Estos archivos, que pueden tener un tamaño considerable, concentran el conocimiento adquirido por el modelo a partir de grandes cantidades de datos y son esenciales para su funcionamiento. Restringir el acceso desde el extranjero supondría una barrera significativa para aquellas empresas o investigadores que quieran utilizar o adaptar los modelos chinos fuera del país. Alibaba, una de las empresas de comercio electrónico y tecnología más grandes del mundo, ha desarrollado sus propios modelos de IA para aplicaciones de nube, comercio y logística. ByteDance, propietaria de TikTok, ha invertido fuertemente en IA para sus algoritmos de recomendación de contenido. Zhipu, por su parte, es una de las empresas emergentes más destacadas en el campo de la IA en China y ha lanzado modelos de lenguaje que compiten con los estadounidenses.

El acceso a modelos chinos desde el extranjero

Según las fuentes citadas por el Financial Times, China continuaría permitiendo a clientes extranjeros acceder a modelos y servicios chinos, aunque podría restringir algunas formas de descarga, despliegue o reutilización fuera del país. Esto implicaría que empresas y usuarios internacionales podrían continuar utilizando los servicios de IA chinos a través de plataformas en línea, pero tendrían limitaciones para instalar los modelos en sus propios servidores o para modificarlos y adaptarlos a sus necesidades. Esta distinción entre el acceso en línea y la descarga local es clave para entender las posibles restricciones. Si un cliente extranjero solo puede acceder al modelo a través de una API (interfaz de programación de aplicaciones) gestionada por la empresa china, el control sobre el uso del modelo se mantiene en manos de la compañía. En cambio, si el cliente puede descargar el modelo e instalarlo en sus propios servidores, el control se diluye y la tecnología puede ser utilizada o adaptada sin la supervisión del creador.

El gobierno chino estaría estudiando mecanismos para garantizar que, incluso en los casos en que se permita la descarga, haya limitaciones sobre cómo se puede desplegar o reutilizar la tecnología fuera de China. Esto podría incluir restricciones geográficas, limitaciones en el número de dispositivos o exigencias de autorización previa para determinados usos. Este debate sobre los controles a la exportación se produce en un momento en que empresas chinas como Moonshot, DeepSeek o Zhipu han acelerado su apuesta por modelos de código abierto. Esta vía permite a usuarios y empresas instalar modelos en sus propios servidores y adaptarlos a necesidades concretas, frente al enfoque cerrado de firmas norteamericanas como OpenAI o Anthropic.

El código abierto ha sido una de las estrategias principales de las empresas chinas para ganar terreno en el mercado global de la IA. Al ofrecer modelos que se pueden descargar y utilizar libremente, estas compañías han conseguido una amplia base de usuarios y desarrolladores en todo el mundo, lo que a la vez ha acelerado la innovación y la mejora de sus sistemas. Sin embargo, esta estrategia choca con las intenciones del gobierno chino de controlar la difusión de tecnologías consideradas estratégicas. Las autoridades de Pekín se enfrentan ahora al reto de compatibilizar la promoción de la innovación y la internacionalización de sus empresas con la necesidad de proteger los avances tecnológicos que consideran sensibles para la seguridad nacional.