Óscar García Junyent es un tipo al que todos los culés queremos que le vayan bien las cosas. Es una de aquellas personas que son todo bonhomía, buena gente hasta decir basta y que quienes lo conocen siempre tienen palabras buenas sobre él. Un tipo que se hace querer y a quien la vida castigó hace cuatro años con el golpe más duro, la muerte de su hija mayor por culpa de un maldito cáncer cuando tenía solo 21 años.

El exjugador del Barça, forjado en La Masia, que jugó a las órdenes de Cruyff, Robson o Van Gaal, desde que colgó las botas empezó una carrera en los banquillos, y ya puede decir que tiene un currículum considerable, habiendo entrenado ya a muchos equipos: Maccabi de Tel Aviv, Brighton, Watford, Salzburgo, Saint-Étienne, Olympiacos, Celta, Chivas o Ajax han contado con él, y desde este verano, su talento y su talante han aterrizado en Polonia. Óscar dirige, desde esta temporada, el Pogoń Szczecin de la primera división de aquel país. Una nueva etapa como entrenador, ahora en Polonia, y de momento, las cosas no le van nada mal, ya que tiene a su equipo clasificado en tercera posición después de 11 partidos.
Todos los culés nos alegramos de que le vayan bien las cosas. Igual que toda la gente que le quiere. Y de entre estos, dos personas, las dos personas a quienes más quiere del mundo, sus otras dos hijas, Jana y Emma, felices de ver sonreír a su padre. Y ahora, la pequeña ha visto esta sonrisa a un palmo, porque le ha ido a dar una sorpresa emocionante a su padre en Polonia. Emma, rubísima, altísima y con una sonrisa idéntica a la de Óscar, es una extraordinaria jinete, que está consiguiendo muchos éxitos encima de un caballo, y que se está forjando una sólida carrera en las diferentes competiciones en las que participa.

Entre carrera y carrera, Emma siempre tiene un hueco para ir a ver a su padre, como acaba de hacer. Una visita al estadio de su equipo que ha hecho que Óscar esté muy orgulloso y feliz con su hija pequeña al lado.



Una visita en la que Emma pudo comprobar de primera mano el éxito que está teniendo su padre en Polonia. Porque el técnico catalán ha convertido a su equipo en una de las sensaciones del campeonato, uno de los equipos más en forma de la Ekstraklasa, con cinco porterías a cero en los últimos diez partidos, tal como apuntan en el diario Sport. Y Jana y Emma, emocionadas viendo cómo su padre triunfa en esta nueva aventura en los banquillos, esta vez desde Polonia. Unas hijas orgullosas de su padre y un padre orgulloso de sus hijas.

Ojalá al bueno de Óscar le vaya todo de maravilla en esta época de su vida, ojalá consiga muchos éxitos con el Pogoń Szczecin, él, más que nadie, se lo merece. Y seguro que Jana y Emma, y Mariona, allí donde esté, celebrando sus éxitos, aunque el mayor éxito en casa de los García es el amor extraordinario de este padre y de sus hijas.