El chef catalán Sergi Arola hace tiempo que decidió hacer las maletas y marcharse muy lejos a seguir con su vida entre fogones y como comunicador, dos de las cosas que más le gustan, aparte de la música. El cocinero de Barcelona, de 58 años, discípulo de Ferran Adrià y Pierre Gagnaire, reconocido con dos estrellas Michelin con su restaurante La Broche en Madrid, aparte de proyectos como Gastro y Vi-cool, después de unos problemas con Hacienda hace tiempo que decidió desarrollar su carrera profesional y vital en Chile, donde lleva muchos años, y donde a menudo lo hemos visto en la televisión de aquel país, por ejemplo, participando en MasterChef Chile y Top Chef VIP Chile y conduciendo El menú de Chile en Chilevisión, además de haberse instalado permanentemente con su mujer Francisca Laree, ejerciendo como director y chef de 'Lola Tapas Bar' en el Casino Monticello (San Francisco de Mostazal).
Sus problemas con Hacienda le hicieron tomar la decisión de marcharse al país sudamericano, pero ahora ha decidido volver a Madrid con un proyecto nuevo del que ha hablado para el diario El Mundo. Después de seis años viviendo en Chile, ha vuelto a Madrid, aunque él asegura que "en realidad nunca me fui del todo. Mis dos hijas viven aquí y vengo regularmente". Un Arola que confiesa que "Me hubiera gustado no dar tantos titulares en el pasado" y que la ciudad que dejó en 2015 tiene poco que ver con la que se ha encontrado ahora. Cuando le propusieron volver a Madrid, lo primero que le pasó por la cabeza fue un No rotundo, "Quería analizar si había algo distinto que pudiera hacer y que justificara mi regreso", y esto se ha traducido en un nuevo local que abrirá la primera semana de noviembre, 'Austral', un nuevo proyecto basado en la despensa del Pacífico Sur y la cocina tradicional de Chile, el país que lo ha acogido: "Lo único que podía ofrecer era una foto del país en el que llevaba viviendo seis años y aquí es un gran desconocido aún".

"Sí siento la presión de volver a Madrid, pero al mismo tiempo me siento seguro de lo que voy a hacer. El día que te acostumbras a la presión estás acabado", dice el chef. ¿Qué recuerdo tiene de su anterior etapa en Madrid? ¿De qué se arrepiente? "De tratar de hacer de empresario cuando no lo era. Yo he sido siempre un cocinero, tremendamente creativo y muy apasionado. En Chile encontré muchísima estabilidad emocional, muchísimo cariño de la gente y en cierto modo reajustó por completo mi escala de valores. Creo que me hizo hasta mejor persona". Un Arola que es consciente de que su fuerte ego le ha jugado malas pasadas, pero que "Al final, el ego es un animal salvaje que, si aprendes a domesticarlo, es muy positivo".