Durante muchos años, fue uno de los personajes más icónicos de la televisión. Un señor mayor, con aspecto de mendigo, gafas de culo de vaso y bata grasienta que contaba chistes, y decía a menudo "Chi, cheñó". Muy popular en la radio y en la TV, especialmente en los programas de Alfonso Arús o en aquel exitoso No te rías que es peor de TVE, que hacían los mediodías en una época donde contar chistes en la televisión estaba a la orden del día. Hablamos, evidentemente, del señor Barragán:

Detrás de este aspecto grasiento había un publicista catalán, Josep Maria Rubio. Hace tres años sufrió un grave accidente de coche, con 77 años, que casi le cuesta la vida. Conducía su vehículo para dirigirse a hacer un bolo en Sant Sadurní d'Anoia cuando, yendo a 120 km/h, sufrió un infarto, una arritmia ventricular maligna que le hizo perder el control del vehículo y chocó con una farola. La ambulancia le asistió de la parada cardíaca y lo salvaron con un desfibrilador. El choque fue lo suficientemente violento para pasar 30 días ingresado en la UCI. Ahora tiene que llevar marcapasos.

Josep M. Rubio, sin el disfraz de Señor Barragán

Ahora, Josep M. y su mujer han vuelto a impactar con sus palabras, hablando de otro momento crítico que casi le cuesta la vida. Lo han hecho en el programa Y ahora Sonsoles, donde relata que han estado 17 días en la UCI, 40 en total en el hospital, "hubo un momento que le dijeron a la familia que no había nada que hacer". ¿Por qué? El humorista temía perder la vida por una complicación cardíaca antes de una operación. 17 días donde no se enteró de nada, estaba totalmente dormido. Pero la familia sí que era consciente, con el apoyo incondicional de la mujer de Josep M., Rosa: "Hubo una semana que cada día que íbamos los hijos y yo, cada día nos decían 'Me parece que de hoy no pasa'".

Rosa, la mujer de Josep M. Rubio

Todo empezó cuando lo tuvieron que intervenir del corazón, una operación que en principio era sencilla, pero que se acabó complicando: "Cuando ya me iban a operar del segundo aneurisma que tengo en la aorta, que ya tiene un tamaño que hay que operarlo, porque si no, explota, me encontraron el corazón débil y me dijeron que había que reforzarlo antes de operar. Un milagro. Se ve que tenemos nuestra hora marcada y a mí no me tocaba. Me aferro mucho a la vida".

Nos alegramos mucho de que Josep M. haya podido superar este difícil trance. El señor Barragán forma parte de los recuerdos televisivos de una generación de espectadores.