Sandro Rosell es uno de los presidentes del Barça que la justicia española ha enviado a la cárcel, dos largos años encerrado en prisión preventiva. Núñez cumplió condena por delitos económicos, Bartomeu una noche en el calabozo por el Barçagate, pero lo que le sucedió a Sandro fue especialmente bestia. Su caso acabó archivado, no llegó ni a juicio. Una injusticia irreparable. Su delito era ser presidente del Barça en época del procés.
En una entrevista el año pasado en TV3 explicó cómo se encuentra mentalmente: "Mi gran pasión ahora es vivir el día a día, ser consciente de cada segundo, sea trabajo, amigos, familia, una celebración, un entierro. No sé si he superado la cárcel, moralmente sí. En el recuerdo no lo quiero superar, quiero recordarlo, que mi caso sirva para que no vuelva a pasar. No he perdonado, no sé si siento odio o rabia". No acostumbra a salir en los medios, ha rechazado volverse a presentar a las elecciones del Barça, "mientras mi madre esté viva, se lo he jurado". Este verano, como cada año excepto los 2 de cárcel, pasa vacaciones en su casa de Corçà, en el Baix Empordà. Allí acaba de demostrar que su pasión es vivir el día, cada celebración, ser feliz.
Rosell tiene 62 años y este fin de semana ha disfrutado de una de las fiestas más populares de Llafranc, la que se organiza algunas noches en el Restaurant Llafranc. La historia es bonita: Este local era un hotel en primera línea de mar que regentaba un hombre a quien llamaban "el gitano de la Costa Brava". Era todo un personaje y se llenó el local de famosos mundiales, Dalí, Kirk Douglas, Elizabeth Taylor, Sophia Loren, Lola Flores o Carmen Amaya. Cuando murió en el año 1986 lo sustituyó su sobrino Carles Bisbe, a quien llaman Rambo porque abría botellas de cava con un machete. Un excéntrico que llegó a bajar a la playa en helicóptero entre fuegos artificiales. Ahora los fines de semana organiza el local como bar de copas y acaba encaramado en la barra medio desnudo rociando a los clientes con una manguera. En la última fiesta ha ido Sandro Rosell y ha acabado encaramado encima de la barra con Rambo, y una camiseta del Barça con este sobrenombre, bailando y cantando. El vídeo es la viva muestra de lo que se propuso después de la represión judicial desproporcionada: Sandro Rosell vive cada instante con la pasión de celebrarlo.
Sandro con zapatillas amarillas, bermudas y camisa de lino, sudado, eufórico, sintiéndose querido por toda la juventud que lo aclama cantando y bailando un cántico culé sobre la barra más famosa de la Costa Brava. Rosell podría hacer como Laporta y presentarse al Barça para una segunda etapa. Es joven y los culés como muestra el vídeo lo quieren. Luz de Gas para Laporta y el Restaurant Llafranc para Sandro.
