La nueva temporada de La Ruina de Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes ha vuelto por la puerta grande, con invitados maravillosos que han compartido sus ruinas, sus muertos en el armario, sus momentos de tierra, trágame que todos tenemos. Momentos vergonzosos que les han pasado y que comparten con el público de manera hilarante. Hace poco, con Carlos Cuevas revelando un viaje a una isla exótica donde se perdieron con unos amigos y les rodearon unos hombres con pistolas. Y ahora, quien ha vuelto a pasar por allí es el gran Arturo Valls.
No es la primera vez que el cómico valenciano ha ido a ver a Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes en La Ruina, ni será la última. Un Valls que ha anunciado, por cierto, que vuelve Ahora caigo.
Como buen valenciano, el presentador ha rebuscado entre sus recuerdos y ha encontrado qué le pasó la vez que fue nada más y nada menos que tripulante de la Copa América de vela. "Un tripulante que no hace nada, estar sentado". Año 2007, los llevan a la zona de los barcos, "mediodía, cervecitas... Esa cerveza de antes de comer que te sienta bien. Primero te pesan y te dan indicaciones, la mayoría de tripulantes eran de Nueva Zelanda, no entendía nada. Cagao. Me subo en el barco y lo que tienes que hacer es nada. Te dan una cosa roja para que se vea bien quién es el inútil. Estás en la parte de atrás sin cogerte a nada". No tenía ni idea de navegar, y él, allí en medio, intentando no molestar demasiado al resto de tripulantes que sí sabían navegar.
Él seguía, pues, haciendo lo único que podía hacer: beber más. "Cervecita, cervecita, cervecita, de repente me estaba meando a saco. Y de repente veo a uno de los neozelandeses, agarrado a un cable...", agarrándose para orinar y que la cosa cayera al agua. "Mirando al mar, fuuu, se la saca y ya está, 'esto es lo que voy a hacer yo'. Mean aquí, se enganchan y mean, con una tranquilidad. Yo no pregunté, me levanto, cojo el cable, empiezo a dar vueltas... Conseguí aguantarme de pie (después de dar vueltas al cable), pero lo que tampoco pensé es en el viento...". La tragedia se olía... "Me la saco... y efectivamente, fuaaaaa", el aire siguió su rumbo... Y el orín también, hacia el cuerpo de Arturo. "Meao encima".
Un Arturo Valls que ha estado como está siempre que le invitan a un lugar como este, divertidísimo, ocurrente y confesando aspectos de su vida que han hecho mear de risa, y nunca mejor dicho, al público, compartiendo, por ejemplo, que inicialmente a su marca de arroz, que se llama 'Socarrón', le quería poner 'Roland Garroz', pero la Federación Francesa de Tenis no le dejó, "por lo que sea, decían que se parecía a su torneo". Arturo, sensacional.
