Euforia culé en Arabia Saudí. El Barça ha vuelto a ganar un nuevo título, la Supercopa, en una final ganada al Real Madrid por 3 a 2. Un nuevo éxito de Hansi Flick y sus jugadores, que una vez el árbitro pitó el final del partido, desató la locura culé, con celebraciones sobre el césped, en los vestuarios y en el avión de regreso a Barcelona con la copa.
En Madrid vuelven a mirarlo con envidia, intentando menospreciar el título, conformándose con haber competido como un equipo pequeño haría, y en la televisión, con los madridistas de El Chiringuito enloqueciendo y hablando del compromiso de Lamine Yamal con la selección española. Otros periodistas no son tan evidentes en su madridismo como José Luis Sánchez o Tomás Roncero, pero también se les nota a leguas que la nueva victoria culé en un Clásico les ha afectado. Gente como Carlos Martínez, que nuevamente ha sido el encargado de retransmitir el partido para Movistar+.
El narrador habitual de la plataforma ha vuelto a evidenciar que cuando marca el Barça, canta los goles con la boca pequeña, y en cambio, cuando lo hace el Madrid, los canta con la boca grande, como si le fuera la vida en ello. Y ahora hemos vuelto a tener una nueva demostración en los goles de la final que Barça y Madrid disputaron ayer en Arabia Saudí. Miren, si no, cómo ante dos golazos como los de Vinicius (que significaba el empate a 1 para el Madrid) o el de Lewandowski (que significaba el 2 a 1 para el Barça), en uno se embelesa y en el otro, el tono eufórico es considerablemente inferior, más agudo con el brasileño, más grave y bajo con el polaco:
Pero la diferencia todavía es más escandalosa con los dos goles siguientes, ambos, que contaron con unas grandes dosis de fortuna. El empate a 2 de Gonzalo antes de acabar la primera parte, y en el segundo tiempo, el 3 a 2 definitivo. Es especialmente lamentable cómo canta un gol que podía ser (como así fue) capital, marcado por Raphinha a falta de solo un cuarto de hora para acabar el partido. Parecía que iba a un entierro:
Como bien dicen algunos usuarios, "Es vergonzoso", "Con el de Vinicius casi me revienta el altavoz de la TV", "Totalmente de acuerdo. La falta de imparcialidad en una retransmisión profesional debería hacer caer la cara de vergüenza a más de uno !!!", "Es asombroso, la diferencia y la vehemencia con la que narra el gol de Vinicius y el tercero de Raphinha. El Barcelona debería negociar estos detalles a la hora de vender sus derechos de tv, no es admisible que 3 madridistas retransmitan sus partidos. La línea editorial existe".
