Elisenda Carod es uno de los rostros y de las voces más reconocidos en Cataluña. No tan solo conduce el programa del mediodía La Solució de Catalunya Ràdio, sino que también es colaboradora del programa de televisión Està Passant. En ambos Carod destaca por su gran entrega y su sentido del humor que provoca que el espectador o el oyente no puedan despegarse de ninguno de los dos. Desde muy joven se adentró en el mundo de la comunicación y desde entonces no ha parado de trabajar hasta consolidarse como un referente del periodismo. Hace tan solo unos días pudimos conocer más de su faceta personal gracias a la última entrevista que le hicieron, en esta confesó cuál había sido su peor encuentro íntimo. El motivo, con razón, dejó de piedra.

La periodista no suele explicar muchos detalles de su vida personal, pero este último mes de abril sí que compartió una gran noticia: fue madre de un niño llamado Guillem. Meses después, la catalana explicó las dificultades que tuvo su parto y como de mal lo pasó. Por suerte, estas no tuvieron ningún tipo de afectaciones ni en el niño ni en ella. Es en esta misma entrevista en el programa La ronda perversa de Radiofònics, donde la periodista expuso otra vivencia personal. Carod explicó por qué lo pasó tan mal con un chico con quien iba a encamarse. Fue un tatuaje que vio lo que la hizo separarse del hombre enseguida y es totalmente lógico.

La periodista ha explicado que debía tener unos 23 o 26 años cuando se encontró en esta situación tan desagradable. En el clip, Carod explica que en aquella época "tenía fascinación por el mundo extranjero y estuve una etapa que, no sé por qué, solo me liaba con chicos alemanes". Fue entonces cuando conoció a un chico a través de un amigo y decidieron seguir la cita en casa. "En el fragor de la batalla se quita la camiseta y le veo un tatuaje". ¿Qué era lo que tenía tatuado? Ni más ni menos que un 88, es decir, un símbolo nazi. Carod quiso darle un voto de confianza preguntándole la edad, no fuera que el tatuaje fuese la fecha de nacimiento: "Hice la cuenta y no, no había nacido en el 88". Carod activó el plan de emergencia y pidió ayuda a una amiga. La catalana lo tenía muy claro: "Yo no me acuesto con un 'pavo' que lleva un 88 tatuado en la piel". Totalmente comprensible su reacción.
Ni nos podemos imaginar la cara que se le debió quedar a Carod al descubrir el tatuaje. Sin ningún tipo de duda es una experiencia que no desearíamos ni a nuestro peor enemigo. La periodista, por supuesto, totalmente acertada dejándolo plantado.