Voy a hacer de futurólogo. Después de ver cómo ayer Argentina eliminaba a Inglaterra en las semifinales del Mundial; después de ver el ridículo del entrenador de los three lions, el alemán Thomas Tuchel, haciendo cambios amarrategui, poniendo al equipo a defender el 1 a 0 y palmando en el descuento contra unos argentinos que sí creyeron en la victoria; después de constatar cómo la selección inglesa lleva 60 años sin ganar ningún título (desde el Mundial de su país de 1966)... Está clarísimo que la solución a todos los problemas de la selección inglesa es Pep Guardiola.
El técnico de Santpedor conoce el fútbol británico como nadie, después de llevar muchos años en el Manchester City. Este año ha dejado el fútbol de clubes, veremos si será un parón para cargar pilas o si será un año sabático, pero ya tardan en la Federación Inglesa en hacerle una oferta al entrenador catalán para que el mejor entrenador de la historia se haga cargo del conjunto inglés. Tiempo al tiempo. Veremos qué pasará. De momento, Pep se lo toma con calma y está disfrutando de unos merecidísimos días de relax después de una exigente temporada y después de su adiós del conjunto citizen. De momento, las últimas semanas se le ha visto al lado de sus queridos Mishima, jugando a golf, o yendo a ver un concierto de su adorado Jovanotti en el Cruïlla.
Sus días en Catalunya después de este tiempo en Reino Unido, también le han llevado a la maravillosa Agramunt. ¿Y qué ha visitado, cuando ha estado en este municipio de la comarca del Urgell? Evidentemente, en uno de los lugares más emblemáticos, a visitar Torrons Vicens. Da igual la época del año en la que nos encontremos. Da igual que haga mucho calor, que en casa, como Pep, también somos mucho de turrones, sea invierno, primavera, verano u otoño. Una visita que les ha emocionado y que han lucido orgullosos en las redes sociales, con Pep con uno de los productos estrella de la casa. Los fans, rendidos a Pep y a los Torrons Vicens:
Pep Guardiola, el mejor entrenador de todos los tiempos, que no sólo sí se ha comido los turrones en sus equipos, de forma metafórica, ganando títulos y más títulos, sino que además, se los ha comido de forma literal.
