Cesc Fàbregas es el sucesor natural de Pep Guardiola en el banquillo del Barça. Ha seguido el mismo camino que el mito de Santpedor: jugador de la Masia, jugador del primer equipo, salto a ligas extranjeras, entrenador de categorías inferiores que consigue el éxito con el primer equipo que entrena. Su equipo, el Como italiano, jugará la Champions, es como si la jugara el Sabadell. Cesc ha viajado a los EE.UU. con siete entradas para los partidos del Mundial, para todos los Fàbregas. Su mujer Daniela Seeman tiene dos hijos mayores de un anterior matrimonio y con Cesc tienen tres pequeños. Los siete han animado a Inglaterra porque los niños han nacido en el Reino Unido. Pero si bien la hija mayor, Maria, famosa instagramer, tiene preferencia por los colores ingleses, el hijo pequeño, Leonardo, prefiere otra selección. Y su padre lo llevó a Dallas para que se emocionara con sus colores. Leonardo va con España por una razón que explica su madre orgullosa: tiene sangre catalana. "The Spanish Catalan blood". Leonardo, un catalán de sangre que vibra con Lamine, Olmo y Cubarsí.

Leonardo enloquece con el segundo gol, un golazo que ponía un pie y medio de la Roja en la final. Grita, se alegra, vibra y la madre lo explica a sus 4,3 millones de seguidores en el mundo. Lo tienen que entender, es catalán. Leonardo cada vez que escribe su nombre en la escuela o muestra su pasaporte tiene que explicar que en el apellido hay un acento abierto, en la A de Fàbregas. Esto es así porque su familia es de Arenys de Mar, en el Maresme. Cesc ha viajado con su familia por el Planeta, ahora viven instalados en un lugar paradisíaco, cerca del lago de Como en Italia, pero saben que en un futuro volverán al Maresme, a Catalunya, cuando Cesc fiche por el Barça. Mientras tanto el niño ya anima a los jugadores que entrenará su padre. Una familia de postal.

El dilema vendrá el domingo si la final es España-Inglaterra. Pero la familia lo tiene claro, han nacido en Inglaterra pero su sangre es mitad libanesa mitad catalana. Y el Líbano no juega el Mundial. Así que la sangre catalana tira. El auténtico dilema lo tendrán otros niños, los hijos de Leo Messi, si la final es España-Argentina. Todos son catalanes. Lo mejor de una final España-Argentina es que o gana Lamine o gana Messi.