A sus 18 años Lamine Yamal es uno de los mejores jugadores del mundo. Ha heredado el 10 del Barça y no es para menos. El futbolista atesora ya en sus estanterías numerosos premios y le queda una larga carrera por delante. Sin embargo, su infancia no ha sido tan bonita, creció en un barrio muy humilde en el seno de una familia trabajadora.

Nació en el barrio de Rocafonda, en Mataró, donde hasta hace pocos años aún vivía y continuó viviendo su padre. No ha olvidado sus orígenes, siempre que celebra un gol dibuja el ‘304’, su código postal. Desde pequeño le apasionó el fútbol y a los siete años ya formó parte de la cantera del FC Barcelona para debutar con tan solo 15 años "Podía imaginar que podía jugar en el Barça, pero nunca tan pronto. Es un sueño, desde pequeño sueñas con jugar partidos de Champions", analiza el futbolista culé.
“Todo va tan rápido que nunca lo piensas del todo. Gracias a Dios no he tenido ninguna lesión grave, pero ahí es un momento que dices: 'uf, lo que estás haciendo es algo muy bonito y que cualquier persona quiere", reflexiona.
Lamine Yamal no reprocha nada a su madre
Empezó a dar sus primeros balonazos en La Torreta a los cuatro años. "Creativo, divertido. A lo mejor estoy minutos sin tocar la pelota, pero en un minuto puedo hacer que te lo pases bien viendo un partido de fútbol”. Criado en un barrio obrero y humilde, Rocafonda moldeó su personalidad desde la infancia. Influenciado por uno de los pilares más importantes de su vida, su madre, Sheila Ebana, con quien solo tiene buenos recuerdos.
"Siempre le digo a mi madre que le agradezco mucho porque con lo difícil que lo tenía ella, me hizo no ver nada malo. Entonces, a lo mejor no tenía la mejor infancia del mundo, pero ella hacía que solo viera lo bonito y disfrutar. No tengo nada que reprochar", reconoce la estrella del FC Barcelona en DAZN.
En Rocafonda aún vive su abuela Fátima y no es raro verle por ahí. Tiene algunas amistades y se solidariza con los jóvenes del barrio. "Solo pido que la gente de Rocafonda tenga las mismas oportunidades que tuve yo", dice Lamine Yamal en el documenta ‘Revolución 304’.
